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Peloteros “manos arriba”


Edgard Tijerino

dplay@ibw.com.ni

Es triste comprobar la poca estima que se le tiene aquí a los peloteros. Es obvio que ellos, como ombligo del espectáculo, deberían de ser los primeros, no los últimos en el orden de prioridades.
Directivos pasan, patrocinadores cambian, pero los peloteros permanecen siendo la gran atracción, y deben de ser respetados como trabajadores. ¿A cuántos directivos ha conocido Norman Cardoze y con cuántos patrocinadores ha jugado? Él siempre estuvo ahí, como figura dominante.
Uno lamenta que incluso en la consideración del nuevo Presidente de la Liga que antojadizamente llamamos Profesional, Edwin Cordero, los peloteros no sean la principal preocupación.
“Ese es un problema que debe arreglarlo el equipo”, dijo, según leí desde aquí en West Palm Beach, en una nota. No Edwin, es también problema de la Liga, porque si lo fue que el San Fernando le pagara a empresas y por supuesto a la Liga, tiene que incluirse forzosamente el pago a los peloteros, que de eso viven, porque es su trabajo.
Es aquí donde me pregunto: ¿y el factor humano? No puede prescindirse de eso. De ninguna manera, porque ha sido, es y seguirá siendo, esencial.
Respeto a los directivos tanto de los equipos como de la Liga, porque asumen responsabilidades sin ser asalariados, que yo no me atrevería en un medio económicamente tan estrecho y cambiante como éste. Si esta gente toma riesgos, hay que respetarlos, pero eso no quiere decir que no se hagan señalamientos cuando fallan en sus decisiones, sobre todo, cuando los afectados son los peloteros.
Lo primero era garantizar el cumplimiento a los jugadores. Eso no admite extensión de plazo. Lo demás, puede esperar. Si una directiva no responde de inmediato por un atraso de largo rato, resulta inadmisible abrirle espacio.
Pero, ¿a quién pueden recurrir los peloteros? ¿Qué gestión efectiva pueden hacer? ¿Cuáles deben ser sus pasos inmediatos? ¿Cómo ejercer presión? ¿Cómo defenderse frente a ese tipo de agresiones?
Una Liga Profesional es una empresa, debe funcionar como tal obligada a cumplimientos y expuesta a demandas laborales. De no ser así, ¿qué es broma y qué es serio?
Los peloteros deben organizarse, fortalecerse y presentar pelea en defensa de sus derechos. Tienen en Calixto Vargas una opción de liderazgo con suficiente experiencia acumulada, y los necesarios conocimientos para batallar con la firmeza que se necesita.
Pero tienen que funcionar con coherencia, determinación y consistencia. Son ellos el corazón de un juego que en este país, mientras directivos y patrocinadores pasan y cambian, no morirá nunca.