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¡Bombardeados!


Edgard Tijerino

dplay@ibw.com.ni

¿Qué es lo cierto en el béisbol? La redondez de la pelota, la distancia entre las bases, tres outs para sacar un inning. No muchas cosas. Anoche, el mundo se estuvo moviendo al revés para los arrogantes y ciertamente impresionantes Yanquis. Fueron apaleados por los Indios 12 por 3.
Hombre por hombre y cifra por cifra, los Yanquis se veían tan superiores a los Indios, que pese al reto de enfrentar al zurdo ganador de 19 juegos, C. C. Sabathia, se pensó que continuarían el dominio ejercido en la temporada ganando todos los seis juegos entre ellos.
¿Por qué temer a Sabathia? El zurdo era una fiera contra los otros, no frente a ellos. Su balance particular de 1-7 con 7.13 en carreras limpias, no permitía considerarlo confiable. Johnny Damon, el lead-off yanqui, le conectó jonrón como recordándole las fresas de la amargura.
En un abrir y cerrar de ojos, los Yanquis que conectaron 23 jonrones más (201-178), anotaron 968 carreras por 811, robaron 123 bases contra 72 de Cleveland, incluso cometieron menos errores (88-92) y los aventajaron en promedio ofensivo (.290-.268), estaban adelante 1-0, amenazando a la multitud con alargar a siete su racha de victorias sobre el equipo de casa.
De pronto, un giro tan brusco que el cuello de Chien Ming Wang quedó retorcido. El taiwanés con balance de 2-1 y 3.72 contra los Indios, no los enfrentó este año, y al igual que Sabathia, fue un ganador de 19 juegos. En el cierre del primero, después del ponche a Posada con Abreu y Rodríguez circulando, malogrando una buena oportunidad, cohetes de Ryan Garko y Kenny Lofton impulsaron tres carreras, y los Yanquis, golpeados también por un jonrón de Asdrúbal Cabrera en el tercero, sólo llegaron a acercarse 4-3 con jonrón de Robinson Cano en el cuarto, y doble impulsador de Abreu en el quinto.
El momento clave fue inmediato, cuando le dieron la base a Rodríguez para llenar los costales, y Posada, con tres bolas sin strike, se ponchó. El cuarto mejor bateador de la Liga volvía a fallar sin poner la bola en juego, igual que en el primer inning, dejando cinco corredores en las bases.
En el cierre, una furiosa ofensiva encabezada por el jonrón de dos carreras de Víctor Martínez, explotó a Wang, redondeó una producción de cinco para establecer clara diferencia de 9-3 en la pizarra. Los Yanquis no volvieron a dar señales de vida.
El jonrón de Travis Haffner, el doble de Kenny Lofton y el estacazo de Ryan Garko a las tribunas en el octavo, fueron tiros de gracia, quizás innecesarios. Los Yanquis estaban amortajados desde hacía un buen rato.