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En el ojo del huracán


Edgard Tijerino

La olla de presión de los Play Offs sofoca a muchos. Crecer en estos momentos como lo hacía Reggie Jackson es lo que agiganta tu imagen. Decepcionar te hunde, como ocurría con algunos de aquellos barcos piratas cargados de tesoros.
¡Cómo han carcomido la reputación de Alex Rodríguez los juegos de postemporada! Barry Bonds sabe mucho sobre lo decepcionante que es ser inutilizado cuando más se espera de tu aporte. Da la impresión de no importar que hayas conectado 54 jonrones, impulsado 156 carreras y que te consideren favorito para ser el Más Valioso. Sencillamente tienes que funcionar ahora.
A partir de hoy, cuando los Yanquis enfrenten al astro zurdo de los Indios, C. C. Sabathia, todas las miradas estarán sobre Rodríguez, con una combinación de expectación y exigencia, agobiantes. Cada swing, cada gesto, cada fildeo, cada sprint, serán colocados bajo la lupa para someterlos a una valoración de su utilidad.
Fue un jonrón de Rodríguez contra Derek Lowe el batazo que colocó a los Yanquis adelante 2-0 en el cuarto juego de la serie por el banderín con los Medias Rojas en 2004, cuando los del Bronx parecían estar en ruta a completar una barrida que nunca se concretó porque Boston sobrevivió a la probable catástrofe.
Pero fue Rodríguez quien falló en el momento cumbre del quinto juego que los Yanquis perdieron en 14 entradas mientras la tranquilizante ventaja de 3-0, históricamente irreversible, se transformaba en un preocupante 3-2, convertido más adelante en la proeza del siglo, con Boston aniquilando a los Yanquis y Rodríguez metido en un profundo agujero. Está muy reciente el recuerdo del último hundimiento de Alex en Play Offs frente al pitcheo de los Tigres en 2006, con un hit en 14 turnos sin empujar carrera para un .071 miserable que lo mantuvo sin salir de su casa, incluyendo los días de Navidad. Antes, en 2005, contra Los Ángeles de Anaheim, había conectado sólo dos hits en 15 intentos para .133 puntos, sin poder impulsar.
Como un Yanqui, Rodríguez había arrancado bien en los Play Offs de 2004, bateando .421 puntos contra Minnesota y .429 contra Boston pese al final frustrante, pero después de eso, se derritió dramáticamente. En total, incluyendo su estadía con Seattle, Alex en 35 juegos registra .280 de promedio, con 37 hits en 132 veces al bate, incluyendo seis jonrones y 16 remolques.
¿Volverá a hundirse Rodríguez en la olla de presión? Ésa es la más grande intriga en el campamento yanqui.

dplay@ibw.com.ni