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“King Kong” lo destruyó


Carlos Alfaro

El sueño de Luis Pérez de reinar por largo tiempo en la División de los “Gallos”, culminó de la manera más dramática que podríamos imaginarnos.
Subió al cuadrilátero lento, despistado, vulnerable, careció de visión de combate, y lo peor, sin fuerzas, se expuso ante King Kong con las manos vacías, y desembocando en un triste final lamentado por todos.
Pérez recibió una “señora paliza” de parte de Joseph “King Kong” Agbeko, quien se convirtió en el nuevo rey de los “Gallos”, tras ganar por nocaut técnico luego de siete crueles episodios para el pinolero.
Agbeko resultó ser poderoso justo como lo denotaba su récord, el que mejoró a 25 victorias, una derrota y 22 nocauts. El africano ganó todos los asaltos, desarticulando por completo a Pérez. Lo borró definitivamente del ring.
En el primer round Agbeko mostró la dentadura, saliendo decidido a adueñarse de las acciones del ring. Impuso el ritmo de pelea, la acción estuvo girando a su alrededor, y Pérez sólo aparecía en los momentos en que recibía castigo.
Amparado siempre en un recto de derecha mortífero, el africano botó por completo la defensa de Pérez. Todos se sorprendieron al ver a Agbeko decidido en ir desde el primer campanazo, a la caza de su oponente.
Siempre hacia delante, con mucha rapidez de piernas y manos, Agbeko vapuleó a Luis de principio a fin, por todos los ángulos, y su aguante le permitió soportar ligeros buenos golpes conectados por el pinolero.
En el segundo asalto Luis lució débil de las piernas. A pesar que su volumen corporal era mayor que el de su oponente, Agbeko lo empujaba con facilidad y no había manera que Pérez resistiera las embestidas. El africano se mostró como un “roble” sobre el cuadrilátero.
No hubo cambio de estrategia para Luis. De hecho, no hubo porque Agbeko no lo permitió, además que Luis se presentó al ring sin un plan de trabajo. Se mostró desorientado sobre el ring, comenzando el combate con golpe a los bajos y luego ensayando ganchos defectuosos carentes de fortalezas y puntería.
Agbeko durante los siete asaltos de combate, tuvo la capacidad de mantener el ritmo de pelea, incluso hasta se dio el lujo de burlarse de Luis cuando cambió su guardia a la derecha. Y mientras eso ocurría, Luis se derretía. Bastaron los primeros tres asaltos para que los siguientes cuatro, su ritmo de ataque y defensa bajaran considerablemente.
Luego que en el séptimo el africano ensayara varias repeticiones de derecha que se estrellaron con mucha contundencia en el rostro de Pérez, el médico de ring, Smith Ketchum sugirió detener la pelea, y así fue como el referi Dan Stell decidió poner fin a todo mientras iniciaba el octavo asalto.
Luis no ganó un solo asalto de la pelea, y así su reinado terminó, con elogios para el médico, quien detuvo la masacre en el momento oportuno.