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Nacionales no desentonan


Se suponía que iban a perder más de 100 juegos y que serían sotaneros. Cuidado y los Nacionales de Washington cerrarán 2007 con menos de 90 derrotas y con el aliciente de no ocupar la última plaza en el Este de la Liga Nacional.
¿A quién atribuirle el crédito de que el equipo de la capital estadounidense termine la campaña regular atormentando a los líderes de División, e incluso con un mejor récord que la pasada temporada?
La respuesta es bastante sencilla. El responsable es Manny Acta, el dominicano que está por completar su primera temporada como manager en las Grandes Ligas.
Cuesta creerlo si en el mes de mayo los Nacionales tenían récord de 9-25, sus abridores rara vez pasaban del quinto inning y acusaban con demasía la partida de veteranos establecidos, como Alfonso Soriano, José Vidró y José Guillén. Todos ellos buscaron otros lares tras un 2006 en el que completaron su temporada con récord de 71-91.
“El comienzo fue lo más difícil. Tuvimos juegos bien feos, cuando nuestro pitcheo no llegaba al quinto inning”, afirmó Acta, cuyo nombre ha sonado incluso para ser considerado como el Manager del Año en la Liga Nacional.
Con tres juegos pendientes, los Nacionales amasan una marca de 72-87, por encima de los Marlins de Florida (68-90).
Lo han hecho con una rotación de desconocidos, de hecho, Acta echó mano a 13 diferentes abridores durante el año. Tanto así que Matt Chico (6-9) y Justin Bergmann (6-5) son sus abridores con más triunfos.
“Yo estoy muy orgulloso por la manera que ellos han aceptado el mensaje que les di de cómo yo quería que encarasen el juego de pelota. Me han dado un gran esfuerzo”, señaló Acta.
“Lo he disfrutado a plenitud”, añadió sobre su primer año. “Lo mejor que me pasó a mí fue estar en una situación como ésta, un equipo sin tantos jugadores superestrellas. Así he podido moldearles”.
Piezas que habían sido descartadas por otros equipos, como Dmitri Young (.323 y 73 remolcadas) y el dominicano Wily Mo Peña (.303 y 8 jonrones en 34 juegos tras ser cedido por Boston), acabaron rindiendo dividendos impensables.
Los jefes de Acta han quedado encantados por los resultados.
“Fantástico”, fue la descripción que dio el presidente Stan Kasten. “No sólo aceptó el plan que nos trazamos, sino que lo adoptó como suyo. Hizo que todos creyesen en el proyecto”.
Kasten fue el mismo ejecutivo que armó la dinastía de los Bravos en la década de los 90, con Bobby Cox como manager.
El panorama ahora pinta más optimista de cara a 2008. Algunas adquisiciones en el mercado de agentes libre podrían apuntalar la fisonomía del equipo y convertirlo en peligroso en una División que se perfila como una de las más ultracompetitivas del béisbol.