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Cae Pedro, hay pánico


Edgard Tijerino

Ese hombre tropezando, esos huesos crujiendo, esa mirada desesperada y ese brazo derecho colgante, es la imagen que dejó anoche, pese al esfuerzo desplegado, el dominicano Pedro Martínez.
Amigos, las posibilidades de los Mets están siendo destrozadas en los últimos metros de esta presionante temporada. Perdieron 3-0 con los Cardenales, “adormecidos” por el pitcheo de Joel Piñeiro y Jason Ishringausen, mientras los Filis, con el jonrón 44 de Ryan Howard y el 30 de Pat Burell, doblegaban 6-4 a los Bravos, para forzar un empate en la cima del sector Este en la Liga Nacional.
Lo grave, es que en cualquier sector, quedar segundo puede equivaler a morir en vista de la cerrada lucha que estamos presenciando por el puesto de “comodín”, con siete equipos involucrados y tres fechas pendientes.
Ha sido una persecución tenaz la realizada por los Filis después del Juego de Estrellas, moviéndose entre seis y tres juegos de distancia, sin perder de vista a los Mets, hasta que por fin los alcanzaron colocándolos en una situación muy incómoda frente al último fin de semana.
La situación es tan apretada que los Mets, como líderes del Este, al amanecer del jueves estaban nivelados con San Diego, que encabeza la tabla del “comodín”. Ahora, abrazados con los Filis después de cuatro derrotas consecutivas en el momento de mayor exigencia, necesitan urgentemente un tanque extra de oxígeno y un trasplante de corazón.
Pedro, ganador de tres decisiones seguidas en su alentador retorno, admitió siete imparables que produjeron tres carreras, dos limpias, en siete entradas. Ponchó a ocho y su efectividad es de 2.57. Los Mets sólo pudieron conectar tres hits al pitcheo de los eliminados Cardenales.
Los Filis saltaron sobre John Smoltz y borraron de la lista de sobrevivientes a los Bravos, intensificando su presión sobre los Mets.