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Del infierno al paraíso


Edgard Tijerino

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Tan bien armados y arrogantes, nunca se les dio por muertos a los Yanquis. Ni siquiera cuando los vimos sumergirse angustiosamente en el mar de la inutilidad a 13 y medio juegos de Boston. Recordando el milagro de 1978 coronado por el jonrón de Bucky Dent cuando no se habían inventado los comodines, era muy temprano ese 30 de mayo para sepultar sus pretensiones.
Amigos, aplastando 12x4 a Tampa, con el bateo productivo de Robinson Cano, Jorge Posada y Derek Jeter, más el pitcheo de Chien Ming Wang en ruta a su victoria 19, los Yanquis han aterrizado nuevamente en los Play Offs. Por 13 temporadas consecutivas lo han logrado. ¿Qué es lo asombroso? Acaso no han tratado de ser el mejor equipo que el dinero puede construir.
Ha sido un repunte espectacular realizado por un equipo sobreviviente al descarte por etapas de sus mejores brazos, pero cargado de pólvora y con el descubrimiento de prospectos que crecieron rápidamente bajo el peso de la responsabilidad. Phil Hughes, Jeff Kartens, Sean Henn, Edward Ramírez, Ian Kennedy y el impresionante Joba Chamberlain ofrecieron una contribución tan decisiva como imprevisible.
El 30 de mayo los Yanquis tenían 22-29, por 36-16 de Boston, a 13 y medio juegos; el 30 de junio, la tropa de Joe Torre mostraba balance de 37-40, por 49-30 de los hombres de Francona, una diferencia de 11 juegos; el ocho de julio, en el corte del Juego de Estrellas, Yanquis 42-43 y Medias Rojas 53-34, separados diez juegos; el 31 de julio los Yanquis se acercaron a siete, y el 31 de agoto amanecieron a cinco, convirtiéndose en una terrible amenaza.
Cuando un equipo sale del infierno en busca del paraíso, ganando 70 mientras pierde 38, hay que admirarlo, pero también a Boston --vencedor de Oakland anoche 8x6 con el bateo ruidoso de Mike Lowell-- por esa impresionante resistencia y su sostenimiento en la cima contra y viento y marea.
Los Mets en cambio, se encuentran sometidos a una presión agobiante. Perdieron ayer con los Nacionales 9x6 al fallar el abridor Phillip Humber y el cerrador Billy Wagner, en tanto los Filis, con Kyle Lohse en la loma y salvamento de Brett Myers, derrotaron a los Bravos y Tim Hudson 5x2, para aproximarse a sólo un juego, cobijando con un suspenso erizante la recta final del Este en la Liga Nacional.
Sin el soporte de un pitcheo lo necesariamente consistente, los Mets tiemblan y se ven pálidos frente al avance de los Filis, mientras Nueva York festeja y sufre al mismo tiempo en una confusión de sentimientos.