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Se fueron dos “grandes”


Martín Ruiz

La Final entre el Granada y el León significó el final de las carreras de dos de los mejores peloteros del béisbol nicaragüense: Bayardo Dávila y Henry Roa, pero lo hicieron de diferentes maneras.
Mientras Dávila alzaba el trofeo del torneo, llevándose la nominación de Pelotero Más Valioso, Roa sólo tuvo palabras de agradecimiento a los aficionados, a la barra brava, esa que tanto lo apoyó y que espera mucho de él en su nueva faceta como mentor del León en la Profesional.
Bayardo salió de su retiro para enfundarse el uniforme del Granada y concretar el sueño de retirarse con el título bajo el brazo.
Fue su cuarto título en siete intentos y segundo con el Granada, equipo con el que jugó la mayor parte de su carrera y estuvo en cuatro finales (1993, 2003, 2006, 2007). Los otros banderines los consiguió con el San Fernando en 1992 y con el Bóer en 2005. Nunca había ganado una distinción de pelotero Más Valioso, porque nunca había hecho algo similar a esta campaña final.
Lo más alto que había bateado Dávila en una Final era el .348 (8-23) que logró con el Bóer en 2005, contribuyendo a la coronación del centenario. En tres ocasiones había empujado cuatro carreras y sólo tenía dos jonrones, que fueron a inicios de los 90, cuando prevalecía el bate de aluminio. Todas esas cifras las superó en esta final, en la que incluso empató el récord de toques de sacrificio en un juego (3) con Brant Alyea y se convirtió en uno de los 24 peloteros que han conectado dos jonrones en un partido de serie final.
Con su excelencia defensiva, participó en 12 de los 15 doble play con que Granada aniquiló a los leones. Esos 15 doble plays son la segunda máxima cantidad de doble matanza de un equipo en una serie final. El récord lo tiene el Bóer de 1995, con 16. Sin embargo, con los nueve que logró el León, entre ambos conjuntos impusieron el récord de doble play en las serie, con 24, dejando atrás los 20 del Bóer y Fieras del 95.
Roa fue constante ganador y figura estelar en las finales de Primera División. Ganó seis banderines en siete finales. Fue campeón cinco veces con León (1990, 97, 99, 2001, 2003) y uno con el Bóer, en 2005.
Fue precisamente en el Bóer donde hizo equipo con Bayardo Dávila, como cuando estaban en la Selección, pero entonces Roa fue el Pelotero Más Valioso, cuando pese a batear .222, descargó tres jonrones y produjo 10 carreras y contribuyó a la coronación ante el Matagalpa. El anterior MVP lo tuvo en 1990, cuando bateó .469, con cinco impulsadas y dos jonrones, en un tiempo en que obviaron a Epifanio Pérez con su balance 2-1, un salvado y 1.89 de efectividad.
Ahora a Henry le tocó saborear la amargura de la derrota, en lo que fue su última final. Bateó para .200 y sólo impulsó tres carreras, al caer en un inesperado slump en los últimos cuatro juegos. En esos se fue de 14-1 y produjo una carrera por fly de sacrificio. Su bate le hizo falta al León, que ahora debe acostumbrarse a su ausencia en el cajón de bateo y la antesala.
Por ironías del destino, el último batazo de Roa en la Primera División fue un roletazo a las manos de Dávila en el octavo inning del séptimo juego, cuando León rugió por última vez.