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Roa guarda su fiereza


Carlos Alfaro

Durante la gran final, momento del torneo en que nos tenía acostumbrado a convertirse en la peor pesadilla del pitcheo contrario, Henry Roa no pudo brillar ante Granada. Aquel ataque ofensivo sin piedad ante los lanzamientos no apareció por ningún lado, y frustrado por su bajo rendimiento le llegó la hora de despedirse como pelotero, dejando guardada su fiereza, la misma que lo convirtió en uno de los astros de nuestro béisbol.
Henry estaba sólo en el dogout, cuando de repente un débil coro de aficionados se fortalecía con el pasar de los segundos. Todos lo llamaban. Todos lo querían. Pero la vergüenza de un final sin felicidad mantenía al ídolo leonés postrado en la banca, y desconectado por completo de lo que los aficionados pedían.
“Queremos a Henry; queremos a Henry”, gritaba el grupo de leoneses, pero Roa no salía. No tenía fuerzas para hacerlo. Su corazón, su entrega, sus impulsos, todo lo había dejado en el terreno durante nueve fatídicos episodios, y ese era un momento como para meditar lo ocurrido. Henry buscaba una explicación del ¿cómo fue posible?.
Sandor Guido lo hizo volver a la realidad. “Hermano, llaman por ti”. Fue entonces cuando Henry se puso de pie y recorrió la distancia más larga y penosa que en su vida como pelotero había experimentado.
No era necesario un estadio lleno para emocionarse con la imagen. El grupo de aficionados era todo lo que estaba en el parque de pelota, pero aún así parecía un escenario pequeño ante tanta algarabía.
Frente a su pequeño público se le humedecieron los ojos, y en momentos hasta dudó de la decisión que había tomado días antes. Pero una vez más volvió a su realidad. Se despidió y se marchó.
Esa fue la última vez que se le vio como jugador. Ha llegado el momento del cambio. Se trata de abandonar el bate y la manopla, y ahora comenzar a trazar estrategias. Ése será su nuevo rol, con mayor responsabilidad, porque no se trata sólo de él, sino del equipo, de una ciudad entera que desayuna, almuerza y cena con la palabra “béisbol”.