Deportes

León quiere olvidar


Carlos Alfaro

Cayó el telón del béisbol casero, y León despertó en tinieblas.
Un día después, las calles desoladas y tristes; las casas con las puertas cerradas hasta avanzadas horas de la mañana. Un silencio total se apoderó de la ciudad, mientras todos luchaban con expulsar de sus memorias los terribles hechos ocurrido la noche anterior.
Una ciudad meramente beisbolera despertó arruinada por completo. Con el ánimo por el suelo, parecía que acababan de ser víctimas de un terremoto o algo así. Esta vez no existió el acostumbrado comentario mañanero que todos hacían orgullosamente de su equipo de béisbol local.
Esta vez el deseo máximo de todos era olvidar la palabra “béisbol” tan siquiera por un día.
Acababan de perder la Final. Y esta vez por paliza de 15x0. Habían sido víctimas de un resurgimiento abismal del equipo de Granada, ganando los últimos cuatro juegos, cortándoles la inspiración drásticamente luego de ir ganando tres juegos a cero, durante el inicio de la Serie.
En el oriente del país, la situación era otra. Completamente contraria.
Un día después todo era júbilo y se mantenía la algarabía. Mientras en León desesperadamente buscaban una pócima para el olvido, en la Gran Sultana todos se alistaban para celebrar el campeonato a lo grande.
Ayer la jornada en Granada también comenzó tarde, pero debido a las celebraciones hasta las altas horas de la noche que dejó el Campeonato en el séptimo juego. Tenían planeado una visita a la Catedral de Granada, luego una fiesta popular en el Estadio, y al día siguiente César Augusto Lacayo les brindaría un almuerzo, y también habría una cena con todo el equipo y los principales patrocinadores del club.
Así estaba compuesta la jornada para los Tiburones, quienes a lo largo de la serie alcanzaron una hazaña que todos la consideraban imposible de lograr. Nadie daba un centavo por ellos cuando estaban 0-3 en la Serie, y nos impactaron mientras ganaban contra pronósticos cada juego, hasta que llegaron a forzar un séptimo y último encuentro.
Un día después, fue el reflejo del júbilo que deja la victoria y la triste y miseria de la derrota. Granada aún permanece celebrando y no es para menos. Fue un campeonato revestido de un momento histórico. Mientras León se mantiene aún golpeado y hasta deseando permanecer dormido para no despertar y vivir la triste realidad de una fuerte humillación.