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¡Espectacular paliza!


Carlos Alfaro

Durante 17 años siempre vimos a León como un equipo aguerrido, capaz de vencer cualquier obstáculo por muy grande que fuera. La hazaña lograda ante los Dantos en 1990 fue heroica y recordada como imposible de igualar.
Pero anoche nos dimos cuenta que tal hazaña es alcanzable. Conocimos a otro equipo tan aguerrido como León. Quizás hasta más que ellos. Granada, que hace una semana estaba a punto de ser barrido, se levantó de ese 0-3 y ganó los siguientes cuatro desafíos, sellándolos con una sólida victoria 15x0.
Y lo más impresionante de todo es que esa nueva hazaña los Tiburones la consiguieron ante los aguerridos felinos, y completada en su propio patio.
Ayer, aún cobijados por la inspiración que les dejó el sexto juego, desde el inicio los granadinos se presentaron dispuestos a coronarse.
Como primer bateador, Domingo Álvarez tronó conectando de jonrón frente a Olman Rostrán... Era el tercer jonrón consecutivo del Granada en dos juegos seguidos, y fue el grito de guerra sultaneco, que atacó con 20 hits.
Al batazo de Álvarez siguieron hits consecutivos de Jimmy González y Stanley Loáisiga, para dar pase a Norman Cardoze, quien con fly de sacrificio puso el juego 2x0.
La ventaja no parecía “intimidar” a los felinos, pero el derecho Diego Sandino, tras cinco episodios de labor, hizo que esas dos carreras pesaran como lápida. Para el sexto, apareció Julio Raudez, quien continuó trabando el bateo contrario.
En ese trayecto, León se frustraba al ver a su abridor Rostrán, el mejor de la etapa semifinal, yéndose a las duchas temprano tras lanzar sólo un inning, debido a lo vacilante que estuvo en la loma.
Durante los cinco siguientes episodios los felinos se las ingeniaron con su relevo remendado para evitar anotaciones, en medio de grandes amenazas de Granada. Pero en el séptimo todo se les derrumbó.
Un “dudoso” golpe a Reymundo Leytón provocó el reclamo airado del manager felino Davis Hodgson, que desembocó en su expulsión, y fue en esa entrada en que tres imparables y dos errores defensivos construyeron rally de cuatro para Granada, poniendo el juego 6x0.
En el octavo la fiesta continuó para los Tiburones. Norman y Stanley aparecieron con dobles, y Jimmy conectó su tercer imparable, de cuatro en el juego, para que Granada produjera tres carreras que ampliaban su ventaja a 9x0.
Y mientras eso ocurría, Raudez en el octavo permitió dos hits de León, pero eso sería todo, limitándolos en todo el encuentro a siete incogibles.
Granada remató en el noveno con seis anotaciones más, para el definitivo 15x0 ante nueve lanzadores, mientras los felinos, tras base de José Luis Sáenz a Lenín Aragón, al final fueron víctimas de un doble-play que terminó el partido.
Si se trataba del duelo de los más fieros, de los de más garras, Granada por mucho ganó esa distinción ante el “mítico” equipo leonés, que este año perdió dos campeonatos en su parque.