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Rugir o morir


Martín Ruiz

León es un equipo hecho para series finales. Ahí están los casi veinte títulos ganados a lo largo de la historia, según informa el doctor Oscar Larios, leonés de cepa, y una casta guerrera que los ha llevado a conseguir grandes hazañas, como la de 1990, cuando de un 0-3 se levantaron, rugieron y le quitaron el banderín a los Dantos.
Pero esta vez, la historia ha sido contraria... León tuvo la oportunidad de lograr la primera barrida en series de siete juegos en la Primera División, pero los Tiburones les robaron la inspiración en los últimos tres desafíos, y al estilo de aquel Granada de 1985 contra los Dantos, forzaron el séptimo juego, aunque ahora sin el desgaste de un partido de 19 innings y apenas 17 horas de descanso para el decisivo.
Esta vez, los dos equipos llegan con similares condiciones. Dispondrán de sus mejores lanzadores, debidamente descansados; cada club tuvo un día para planificar la jornada decisiva en la que se pondrán a prueba la casta de los dos.
¿Será posible ver al León sentir en carne propia lo que sólo ellos han hecho?, ¿la historia registrará dos reveses leoneses el mismo año, ya que fueron barridos por el Bóer en la Profesional? ¿Quién, además de Sandor Guido y Henry Roa, rugirá?
La presión los ahoga. El León, alegre de los tres primeros juegos, fue perdiendo su melena ante el empuje categórico de los Tiburones, que lo han hecho con su mejor aliado, el jonrón.
Granada ha bateado siete cuadrangulares en la Final, con cuatro en el último partido, contra uno de los felinos, que lo conectó Lenín Aragón en el segundo partido... Aquella ventaja ofensiva y de pitcheo que tuvieron los leoneses en el arranque de la serie fue borrada y superada por los granadinos, y todo está parejo. En los primeros tres juegos León bateó para .313 contra .224 de Granada, que sólo anotó cuatro carreras. En los últimos tres, Granada batea .330 contra .239 de los felinos.
En la serie, León batea .277 y Granada .276; los Tiburones lanzan para 3.29 y León para 3.63... Cada equipo anota 22 carreras.
Pero esas son sólo cifras. Lo que cuenta es lo que se haga hoy en el terreno, y por lo que se ha visto, anímicamente el Granada luce mejor armado para el juego cumbre, contra un León que no ha podido rematar. Lo pudo hacer el domingo con ventaja de dos carreras, pero falló su mejor rematador, que es Marvin Zelaya... Muchos opinan que ese noveno inning debió tirarlo Olman Rostrán, pero es historia pasada.
Hoy, a las seis de la tarde, en la jaula de los Leones, Olman, de quien se dice tiene una ampolla en un dedo de su mano derecha, en aparente ardid para despistar, enfrentará por segunda vez en la campaña a Diego Sandino. Ya le ganó una vez en semifinal y ahí mismo, en León, con pizarra 3x2, con jonrón de Lenín. Pero Diego, quien hace años fue un “león”, se las quiere cobrar.
Hoy veremos si León puede rugir... o morir.