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Un retador desarmado


Edgard Tijerino

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¿Hay alguien que esperaba ver coronarse a Marlon Márquez retando al argentino Omar Narváez en duelo de “moscas”? Nadie por supuesto. Aunque carente de punch dañino, siendo dueño de suficientes recursos, con una vasta experiencia y peleando en casa, Narváez era favorito al revés y al derecho contra un adversario que se mostró desarmado.
Hubo un tiempo en que necesitabas acumular merecimientos para disputar un título mundial. Eduardo “Ratón” Mojica venció a la mayor parte de peleadores que estaban en el ranking mundial mosca, incluyendo al campeón Chartchai Chionoi, y aun con todo eso, no llegó a ser protagonista de un combate titular.
Una de nuestras más grandes promesas en los años 70, Hermógenes Prado, logró victorias llamativas pero fue frenado tomando grandes riesgos frente a púgiles altamente calificados, en busca de una oportunidad por título mundial.
El primer retador nica a un cinturón fue William Martínez en 1972. Le arrebató la opción al panameño Antonio Amaya, noqueándolo espectacularmente desde una posición de no favorito en Costa Rica. Eso lo proyectó hacia una reyerta con Ricardo Arredondo en México. Nos emocionó verlo alcanzar esa distinción histórica, pero sabíamos que tenía muchas limitaciones para poder imponerse a un peleador astuto, con buen manejo del tiempo y la distancia y capaz de “torearlo” serenamente.
Se han visto resultados sorprendentes como la victoria de Eddy Gazo sobre el argentino Miguel Ángel Castellini en 1977, el triunfo de Adonis Rivas sobre Diego Morales en 1999, y el de Eduardo Márquez noqueando técnicamente al español Jorge Mata. En cada uno de esos casos los campeones destronados nunca tuvieron significado.
Regresando al punto de los merecimientos, igual que “El Ratón”, ese flaco destructivo que siempre fue Alexis Argüello terminó con la mayoría de inquilinos del ranking mundial para reclamar una oportunidad frente a Ernesto “Ñato” Marcel en 1974. Todavía para ir en busca de Olivares meses después, necesitó destrozar al canadiense Art Haffey, en ese momento, un “mimado” de los promotores en California.
Los manejadores de Narváez, aprovechando la forma en que se mueven las teclas en el boxeo actual, han seleccionado con pinzas a la mayoría de sus oponentes, entre quienes está Adonis Rivas, cuando había perdido su impulso.
No fue necesario hacer un estudio profundo para considerar a Márquez un rival apropiado para evitar complicaciones. Narváez, que casi siempre necesita usar mucha cuerda, y que en su anterior pelea con otro argentino, Luis Lazarte, a quien superó por descalificación en 10 asaltos, necesitaba lucir bien en su defensa número 11 de la corona mosca.
Márquez, un retador desarmado, hizo posible eso.