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Hubert luce angustiado


Carlos Alfaro

Con la serie en contra 0-3, sólo una palabra pudo determinar cómo lucía el equipo de Granada, luego del revés 2-0 anoche en León.
“Lucen como cadáver”, se decía en el dogout contrario en medio de bullicio, abrazos y felicitaciones.
En la madriguera granadina, todo era tristeza. Al piloto Hubert Silva, como siempre, luego de los juegos de la Final, se le veía solo. Esta vez no estalló tratando de motivar a sus pupilos.
Al contrario, con la mirada brillante e inmóvil, y la voz cortada, apenas se atrevió a decir “no estamos muertos. Aún hay soplo de vida”.
Pálido y como perdido en un mundo abstracto, el rostro de Silva denotaba el asombro de la súper jugada defensiva de Eduardo Romero para poner fin al juego.
“Espectacular final. No podemos negarlo”, añadió.
La frustración total iniciaba desde el desaprovechamiento de la gran faena de Kenly Chang… Previo al encuentro, las opiniones eran que si Chang permitía menos de tres carreras en siete innings la victoria era de Granada. El pitcher cumplió, pero eso no bastó.
“La diferencia ha sido el corazón de guerrero. Éste es un equipo que se entrega de lleno, y para ganarnos Granada necesita algo más que jugar bien. Necesitan corazón y como el de nosotros, ellos no lo tienen”, dijo el coach de los lanzadores Cairo Murillo.
Para el juego de hoy, Davis Hodgson anunció a Fidencio Delgado como abridor… El mentor felino jura que no utilizará a abridores, aún cuando sea necesario y esté en dependencia el campeonato en Granada.
Huber, en cambio, se mostró de brazos cruzados. Dijo que no habría cambios en el line-up. “No tengo con qué hacer variantes”. Al mismo tiempo anunció a Diego Sandino para ser el abridor. La esperanza es que Diego apriete, despierte la ofensiva y que la oportunidad le llegue a Ráudez.
“Lo que más tristeza me da es que le estamos incumpliendo a don Martín Madriz, quien nos ha dado todo el apoyo, además de que le estamos fallando a la afición granadina”, manifestó Silva, mientras a duras penas se escuchaban sus palabras.
“Granada está desde ya hecho un cadáver”, se escuchaba en el dogout felino. Pero lo cierto es que anoche aún no era tiempo para que murieran, y hoy todavía se mantienen con ese “soplo de vida”.