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¡Incrédulos, Padilla soca!


Edgard Tijerino

dplay@ibw.com.ni
Diría Conrad que el pitcheo de Vicente Padilla está saliendo de las tinieblas y mostrando la brillantez que ilumina nuestras esperanzas sobre su futuro. Y es que después de lo visto en sus dos últimas faenas cortando orejas y rabos con la precisión de Manolete, los creyentes del tirador pinolero se están reagrupando en las esquinas.
¡Qué fácil es percatarse de eso!
Ayer, con pitcheo de tres hits y seis ponches, obviando tres pasaportes, Vicente colgó seis ceros a los Tigres de Detroit, que se encuentran en desesperada persecución de los Yanquis, buscando cómo volver a meterse en la postemporada vía “comodín”.
Como los Rangers le arrancaron el brazo al abridor de los rugidores Chad Urbin, el pinolero trabajó con tranquilidad y seguridad utilizando esa adecuada combinación de lanzamientos que está manejando con confianza, haciendo valer su poder en el sexto, con aceleraciones hasta de 96 millas, que debilitaron a los bateadores de Detroit.
Un peligro permanente para cualquiera como es Magglio Ordóñez, el artillero más candente en las mayores, fue dominado en el primer inning con un roletazo al short estando en tres y dos, y en el cuarto, también con la cuenta completa, recibió boleto sin consecuencias, pese al hit de Marcus Thames. En el sexto, fue reemplazado por Brent Clevien.
Ganaron los Rangers 13 por 6, pero cuando Padilla salió de escena, el marcador estaba 11 por 0, con los Tigres enjaulados y destrozados. Lograron reaccionar, pero no fue lo suficiente y terminaron amortajados.
Doce innings consecutivos sin permitir carrera con sólo cinco hits permitidos, obligan a pensar: ¿Estará Vicente en ruta a convertirse en un factor constante, como se supone lo sea un pitcher que recibe más de 11 millones promedio por temporada? Eso es lo que estamos creyendo, no porque queremos creerlo, sino por las recientes señales de consistencia enviadas por el brazo derecho debidamente reparado de Vicente.
Su bola de quiebre corto que se mueve entre 75 y 80 millas, funciona estupendamente porque siendo el nica un pitcher de poder, mantiene bien crispados los músculos de los bateadores, y aún Ordóñez necesita hacer ajustes a tiempo.
En el sexto episodio, cuando la potencia muestra desvanecimiento, Padilla retornó al preferencial uso de la recta humeante y después de bolear a Casey sin out, dobló muñecas y sepultó intenciones con una autoridad llamativa.
Claro, este es el pitcher que siempre queremos ver, pero no es posible en la gran carpa. El mejor tirador del béisbol, Johan Santana, ha perdido más de 10 veces este año y Barry Zito, que tiene un contrato de 126 millones, quisiera que se lo tragara la tierra. ¡Así es esto en la cima del mundo!
Con posibles cuatro aperturas pendientes, Vicente Padilla está obligando a esconderse a los incrédulos.