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¡Diablos!.. ¿cuál es el limite?


Edgard Tijerino

Cuando en 1988 Ben Johnson, asombró al planeta haciendo saltar los cronómetros con 9.79 segundos en los 100 metros, provocando la palidez de Carl Lewis, la gigantesca interrogante ¿cuál es el límite? volvió a saltar bruscamente al tapete de las discusiones.
Fue mayor el impacto al descubrir que Johnson había estado utilizando estanozolol, una sustancia prohibida. Obviamente el récord fue borrado y el “pura sangre” canadiense suspendido, dejando sí una advertencia.
Antes de 1960, la persecución de los 10 segundos era “la misión imposible” para los sprinters, con un marcado dominio negro. El símbolo de la realeza en velocidad pura, desde 1936, cuando “amargó” a Hitler en Berlín, era Jesse Owens.
No sorprendentemente, sino respondiendo a su ubicación en el escalafón mundial en ese momento, el primer corredor de 10 segundos fue un blanco, el alemán Amin Hary, en los Juegos de Melbourne, en ese 1960 usado como referencia.
Han transcurrido 47 años entre los 10 segundos de Hary y los increíbles 9.74 registrados el domingo por el jamaiquino Asafa Powell. Lo interesante es que durante todo ese tiempo, la marca ha mejorado dos décimas de segundo con 26 centésimas.
En 1964, el norteamericano Bob Hayes se convirtió en el primer hombre en la historia en recorrer los 100 en 9.9 segundos, sin embargo, con el viento a su favor, es decir encima de los dos metros por segundo permisibles, su marca no fue homologada.
En 1968, nuestra capacidad de asombro se hizo añicos. Tres norteamericanos, Jim Hines, Charlie Greene y Ray Smith corrieron debajo de los 10 segundos en Sacramento, durante las pruebas de selección para los Olímpicos de México. Con el viento soplando detrás del deslizamiento de las gacelas, los registros entre 9.92 y 9.98 fueron descartados, pero quedó el aviso. Tres meses después, en la final olímpica, Hines se convirtió en el primer sprinter que superaba la barrera de los 10 segundos, una décima de segundo menos que Hary, con ocho años de espera.
Aunaque Valery Borzov y Allan Wells ganaron el oro olímpico en 1972 y en 1980, fue con marcas discretas. En los últimos 47 años ningún blanco ha tomado el récord más apreciado y conocido del atletismo.
Dejando atrás a Maurice Green, otro norteamericano, Justin Gatlin se apoderó de la marca mundial con 9.77 segundos antes de ser sancionado por dar positivo en una prueba de doping. Asafa Powell, sin medallas en Atenas, comenzó un furioso ataque a la marca y en tres ocasiones registró 9.77, igual que Gatlin.
El domingo en la rápida pista de Rieti, Italia, Powell pisó el acelerador que no encontró en Osaka y derribó la marca mundial con 9.74 segundos, tres centésimas menos…En la final ganó el oro con 9.78… Sin duda, un fenómeno al revés y al derecho.
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