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Federer, rey del balazo


Edgard Tijerino

“El peligro es inminente. Sigues siendo el más rápido, hasta que aparece otro más rápido”, le dice Wyatt Earp a Doc Holliday en la vieja e inolvidable película del oeste O.K. Corral, protagonizada por Burt Lancaster y Kirk Douglas.
Cierto, pero mientras las amenazas crecen vestidas como Nadal, Davydenko o Djokovic, el “pistolero” suizo Roger Federer es el rey del mundo del balazo con la raqueta. Su resonante triunfo del domingo por 7-6, 7-6 y 6-4 dejando al otro lado de la red “el cadáver” del inspirado, tenaz y efectivo serbio Novak Djokovic, le permitió obtener su título número 12 en torneos Grand Slam, colocándose a dos del espectacular Pete Sampras.
¡Qué partido señores! Djokovic, número tres en el ranking de “pistoleros”, en pleno crecimiento, frío, pensante, potente y certero, trazando una geometría casi perfecta en la cancha central del “Arthur Ashe”, buscando cómo volver a vencer al fenomenal Federer y conseguir su primer gran título; y al otro lado, Federer, impecable e implacable, mostrando su combinación de poder y recursos para poder neutralizar a tan temible rival.
Fue un tenis de postgrado, con nuestras manos aferradas a los brazos de la silla y los ojos bien abiertos frente a la pantalla casi sin parpadear, para no perdernos gestos, saques, contragolpes, disparos cruzados, bolas muertas, grandes sprints con piernas prodigiosas y jugadas de fantasía que tanto Federer como Djokovic ofrecieron consecutivamente en un alarde de garra y destreza.
¿Cómo fue posible que en el primer set, Djokovic con su servicio no lograra materializar tres puntos que le garantizaban el triunfo parcial?.. Sencillamente por culpa de la concentración y precisión de un Federer que supo devolver todo el “veneno” que le enviaron y que exhibió una rapidez y fortaleza en sus piernas, que le hubiera permitido ir de Madrid a Roma y regresar a tiempo.
El corte de Federer, siempre afilado en ruta hacia el golpe de revés de Djokovic, fue de una gran utilidad para recuperar posiciones ofensivas y volcarse sobre la red tomando riesgos, confiando en la prontitud de sus reflejos y desajustando a Djokovic.
¡Que impresionantes fueron los contragolpes largos a base de derechas potentes y rasantes! Auténticas “balaceras” con una seguridad escalofriante, que nos hicieron pensar lo difícil que es jugar mejor que eso.
Con su laboriosa victoria, Federer alargó a 189 semanas su presencia en la cima del ranking mundial, ganando su cuarto torneo Abierto de Estados Unidos consecutivo. Él ha estado en 14 finales de Grand Slam seguidas, perdiendo sólo en Francia 06 y 07 contra el español Rafael Nadal, un experto en arcilla.
Nicolay Davydenko, Novak Djokovic y Rafael Nadal son permanentes y crecientes amenazas para Federer, lo cual inyecta una excitación seductora a todos los grandes torneos.
Aparecerá alguien más rápido y preciso, como en el viejo oeste, y Federer, actual e indiscutido “Rey del balazo”, está consciente de eso y duerme con el dedo en el gatillo y un ojo abierto.