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Pineda, una joya


Carlos Alfaro

No importa qué tan explosiva haya sido la ofensiva de Granada en la ronda regular y semifinal. Frente al pitcheo leonés, el bateo sultaneco resultó ordinario, sin brillo, no impactante, y eso los convirtió en rivales de alcance.
Manuel Pineda, el derecho leonés que se convirtió en pesadilla del Bóer a lo largo de la temporada, ayer frente a los Tiburones también se convirtió en una especie de “Jason” o “Freddy” estando en la loma, mientras desarticulaba completamente al bateo oriental.
Pineda lanzó siete entradas de tres hits y dos carreras, una de ellas sucia, y se convirtió en el gran héroe de los felinos. Al momento de retirarse, llevó una cadena de diez artilleros dominados, causando asombro total en todos quienes lo vieron.
“Gracias a Dios las cosas me salieron de maravilla, pese a que el inicio de juego me fue bastante difícil”, dijo Pineda después del juego.

¿En qué radicó el éxito?
Varié velocidades, mezclé lanzamientos, mi control mejoró grandemente después del segundo inning, y no había manera que perdiera el juego.

¿Hubo presión al ser el designado como primer abridor de la serie?

Claro. Por primera vez en mi carrera me dan tal tarea, y los primeros innings apenas podía respirar. Pero una vez que sobreviví al primer episodio, las cosas fueron cambiando, y al final terminé imponiéndome a un gran lanzador como es Diego Sandino.

Si te tocara evaluar el momento más complicado, ¿cuál designarías?
Indudablemente que el primer inning, no sólo porque me marcaron carrera, sino porque esa alineación de Granada luce poderosa.

El factor de tener un catcher caracterizado como Julio Vallejos, ¿qué tanto influyó?
Parte del mérito es de él. Tiene la habilidad de detectar las debilidades del contrario. Es un tipo muy astuto, con una amplia visión de juego, e indudablemente que nos facilita el trabajo.

Dicen que el que golpea primero, golpea dos veces, ¿así lo sienten ustedes?
La serie está comenzando, pero creemos que haber ganado el primero nos da una gran ventaja. Ellos debieron sufrir un fuerte golpe sicológico al ver cómo fracasó uno de sus pilares del montículo. Esperamos ganar los siguientes encuentros y ser campeones.