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Parecía Pedro, ¿o era él?


Edgard Tijerino

El inicio fue próximo a lo tenebroso. Los cuatro primeros bateadores produjeron par de carreras contra Pedro Martínez. Él estaba luciendo exactamente igual de permeable que en su última salida de 2006 frente a los Bravos, cuando explotó en el tercer inning.
Hit de Josh Hamilton dentro del cuadro, doblete de Alex González, fly de sacrificio de Ken Griffey y hit de Brandon Phillips, colocaron a los Rojos adelante 2x0. El temor de haberlo precipitado apareció de inmediato frente a las narices del manager Willie Randolph.
Pero, como decíamos ayer, Pedro tuvo que lanzar su corazón, no la pelota a los bateadores de Cincinnati. En el segundo inning ponchó a Scott Hatteberg para el 2,999, dominó a Edwin Encarnación y “fusiló” a Aaron Harang para el 3,000.
Ahí estaba una buen señal, mientras se convertía en el tercer pitcher negro de la lista de los 3,000 junto con Ferguson Jenkins (3,1912) y Bob Gibson (3,117). Ese Pedro del segundo inning se aproximaba al auténtico, pero sería necesario esperar un poco para comprobar que era él.
Los Mets, que habían marcado una carrera en el inicio del segundo con el jonrón de Moisés Alou, continuaron contra Harang con dos en el tercero y otra en el cuarto. Ahora Martínez estaba en ventaja 4x2.
Un cohete de Hatterberg produjo la tercera carrera de los Rojos en el fondo del cuarto, y cuando Pedro salió después de cinco entradas, 76 lanzamientos, algunas rectas de poder, tres bases, cuatro ponches, cinco hits, tres carreras, dos limpias y 3.60 en efectividad, el marcador estaba de su lado 4x3. Los Mets arremetieron con dos en el sexto, otras dos en el séptimo, una en el octavo y otra en el noveno, para terminar ganando 10x4.
“Es el Pedro que queríamos ver. Le falta, por supuesto, pero lució bien”, dijo el catcher Paul LoDuca. “No es el mismo. No está cerca de su viejo fuego, de su poder. Yo no lo esperaba. Él tiene tiempo para tratar de volver a su vieja forma. Obviamente sabe lo que está haciendo”, apuntó Hatterberg, víctima del ponche 2,999.
¿Qué Pedro veremos en la próxima salida? Es una incógnita.
En Nueva York, durante una apaleada de 7x1 a los Yanquis con 16 imparables, Ichiro Suzuki llegó a los 200 hits por séptima temporada consecutiva, mientras Roger Clemens naufragaba frente a Félix Hernández sufriendo su sexta derrota por igual número de victorias.
En Minneapolis, C.C. Sabathia, de los Indios, volvió a superar a Johan Santana, de los Gemelos, con pizarra de 5x0, para obtener su triunfo 16 por siete reveses, con pitcheo de ocho entradas. Para Santana fue su fracaso número 11, con 14 victorias. Después del Juego de Estrellas, Santana gana cuatro y pierde cinco, con 3.82 en carreras limpias.