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No hitters improbables


Edgard Tijerino

Steve Carlton, Roger Clemens y Greg Maddux son los dueños de tres brazos que deberían estar en el Museo de Louvre, si existiera un sector especial para el béisbol. Todos ellos ganaron más de 300 juegos y vivieron sobre el arco iris de la grandiosidad acumulando premios Cy Young. Cuatro para Carlton, cuatro que logró Maddux y siete de Clemens.
¡Diablos, ellos nunca consiguieron un no hitter! Así que lo siento, tendrán que preguntarle a Clay Buchholz ¿qué emoción se fabrica alrededor de esa proeza?
El pitcher de 23 años de los Medias Rojas, en apenas su segunda apertura, sostuvo a los bateadores de Baltimore con la soga apretando sus cuellos mientras inutilizaba sus swings, con un pitcheo de combinaciones tan magistrales como las que utilizaba Rubens para pinturas como Las Tres Gracias, que adorna el Museo del Prado.
Un no hitter improbable, se dice antojadizamente en casos como éste. Pero, ¿cuándo alguno de nosotros al entrar al parque, sospecha que va a presenciar un doble cero?... Posiblemente sólo con Sandy Koufax, Nolan Ryan y Randy Johnson, únicos que después de la era de Bob Feller, convertían esa posibilidad en algo viable.
OTRA VEZ, IMPOSIBLE
El 23 de junio de 1917 ocurrió algo asombroso: Ernie Shore de los Medias Rojas, con 26 años, cuarto abridor detrás de Babe Ruth, Carl Mays y Dutch Leonard, construyó un Juego Perfecto enfrentando a sólo 26 bateadores y sacando 27 outs.
¿Cómo fue posible eso? Babe Ruth abrió contra los Senadores de Washington y boleó al primer bateador del juego, Ray Morgan. Molesto por considerarse afectado, Ruth se volcó sobre el árbitro Brick Owens protestando tan bruscamente que fue expulsado. El manager Jack Barry llamó a Shore para que entrara en acción.
Morgan salió al robo de segunda y fue liquidado por un gran tiro del catcher Chester Thomas. A continuación, Shore sacó 26 outs consecutivos dejando para el futuro un reto casi imposible, venir en relevo a tirar un no hitter, y perfecto. O mejor dicho, más que perfecto.
NO, NO PUEDE SER
Si hay súper-pitcheres que no consiguieron la proeza, ¡cómo impacta ver a alguien construir dos consecutivos! Exactamente eso fue lo que hizo Johnny Vander Meer el 15 de junio de 1938 lanzando para los Rojos de Cincinnati contra los Cachorros de Chicago.
En 1936, el zurdo de 21 años había sido pitcher del año en las menores con 295 ponches. Los Rojos lo llamaron en 1937 pero su balance de 3-5 y la modesta efectividad de 3.86 no permitieron entusiasmarse mucho.
En ruta hacia una temporada de 15 victorias en 1938, Vander Meer venció a los Bravos de Boston 3-0 con un pitcheo sin hits el 11 de junio. Cuatro días después, el 15, contra los Dodgers, Vander Meer logró otro “estrangulamiento” sin permitir hits, 6 por 0. Uno se pregunta todavía aturdido: ¿Volverá el béisbol a ser estremecido por un pitcher de dos no hitters seguidos?
UN LAMPARAZO
Alva Holloman sería un “Don nadie” de no ser por aquella faena inspiracional realizada el 6 de mayo de 1953, cuando lanzando para los Carmelitas de San Luis “tejió” un no hitter contra los Atléticos de Filadelfia 6 por 0.
Fue en su primera apertura como Big Leaguer, único caso hasta hoy. Previamente, “Bobo” Holloman había trabajado en cuatro relevos sufriendo una derrota cuando el manager Marty Marion le entregó la pelota para abrir ese juego ante sólo 2,407 aficionados.
Holloman cerró con balance de 3-7 y 5.23 en efectividad, cifras en correspondencia con su salario de 7,500 dólares. No volvió a tirar en las mayores. El único juego completo de su carrera fue ese “lamparazo” que lo inmortalizó.
SÚBITO CRECIMIENTO
En 1991, el zurdo venezolano Wilson Álvarez tenía 21 años y seguramente había quedado genuinamente impresionado por el Juego Perfecto de Denis Martínez contra los Dodgers mientras esperaba otro llamado de los Rangers de Texas… ¿Quién iba a decirle que sería firmante del próximo no hitter lanzando para otro equipo?
El 24 de julio, Álvarez debutó con los Rangers y no pudo sacar a ninguno de los cinco bateadores de Toronto que enfrentó. Fue cambiado a los Medias Blancas y en su segundo inicio, el 11 de agosto, trabajó un no hitter contra los Orioles 7 por 0. Un día antes había sido sacado del Birmingham en Triple A.
Álvarez ponchó a siete y caminó a cinco en lo que fue el quinto no hitter de la temporada en ese 1991.
CONTRA EL “MONSTRUO”
El dominicano José Jiménez, de 26 años, probablemente se sentía en el laberinto con el Minotauro cuando enfrentó desde la colina de los Cardenales a Randy Jonson, de los Cascabeles de Arizona, el 25 de junio de 1999.
En el noveno inning, la pizarra estaba 0-0 con Jiménez manteniendo sin hit a un line-up que presentaba a Matt Williams, Luis González, Steve Finley, Jay Bell y Travis Lee. Dos bases por bolas de Johnson y un hit impulsador de David Howard establecieron la diferencia 1-0.
Jiménez, que perdió 14 juegos y sólo ganó 5 ese año, súbitamente engrandecido, cerró el juego dominando a Tony Womack. Los Cardenales lo cambiaron a Colorado al finalizar la temporada.
OTROS CASOS
Bud Smith, de los Cardenales en 2001, y Aníbal Sánchez, de los Marlins en 2006, fueron los más recientes novatos en conseguir no hitters, antes del impacto provocado por Buchholz el sábado. El 11 de junio de 2003, seis pitcheres de los Astros de Houston, Roy Oswalt, Pete Munro, Kirk Saarloos, Brad Lidge, Octavio Dotel y Billy Wagner dibujaron un no hitter contra los Yanquis el 11 de junio.
No puedo cerrar sin mencionar a Jim Maloney, de los Rojos. Él había lanzado 10 innings sin hit contra los Mets el 14 de junio de 1965, hasta que un jonrón de Johnny Lewis abriendo el inning 11, lo empujó a una dolorosa derrota… El 19 de agosto volvió a tirar 10 innings sin hit contra los Cachorros y Larry Jackson y ganó 1-0 aprovechando un jonrón de Leo Cárdenas.
¿Se imaginan dos trabajos de 10 innings sin hit ni carrera en la misma temporada?
dplay@ibw.com.ni