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Esperando por un timbrazo


Edgard Tijerino

Devern Hansack, con sus spikes puestos, una mochila lista y su brazo derecho bien aceitado, debe estar a la orilla del teléfono cobijado por la ansiedad, esperando por un timbrazo.
Cuando puedes sentarte cómodamente sobre tus antecedentes inmediatos, las esperanzas de ir más allá con rapidez se sienten fortalecidas. Hansack, ganador de nueve de sus últimas diez decisiones desde la colina del Pawtucket, está seguro de ser llamado.
Espera el pinolero el mismo timbrazo que escuchó el año pasado, y de inmediato le pareció “un concierto de reggae”, al ser informado que los Medias Rojas le habían abierto espacio en la ampliación del roster a 40.
¿Será seguro? Por supuesto. En estos momentos en que los prospectos más sobresalientes son valorados y recompensados, no puede pasarle a Hansack lo mismo que a Delmon Young, cuando fue el jugador más explosivo en las menores y los Devil Rays de Tampa se hicieron los ciegos a propósito, para ahorrarse el sueldo de un mes e impedirle conseguir tiempo de servicio en Liga Mayor, según el análisis de Bob Nightengale.
¡Cómo no van a tener interés los Medias Rojas en el nicaragüense de 29 años que ha demostrado tener el material requerido para responder a las exigencias en la gran carpa! Cierto que falló en sus dos intentos de impresionar, uno como relevista y otro como abridor, pero eso fue antes de ese resurgimiento de ribetes espectaculares que incluyó siete innings perfectos contra los Vampiros de Louisville el 23 de junio, un nombramiento como pitcher de la semana con 1.93 en dos aperturas, y los 11 ponches el 19 de agosto frente al Syracuse.
¿Cuántas veces un pelotero llamado en el mes de septiembre se ha convertido en factor importante para un equipo? Hay que rascarse mucho la cabeza buscando algunos casos. Entre las rarezas se encuentran el relevista Francisco Rodríguez y el jardinero Shane Spencer.
Rodríguez, de 20 años, fue llamado por los Angelinos en 2002 y resultó clave en la postemporada ganando cinco y perdiendo uno a lo largo de 11 faenas, con 28 ponches en 18 innings y dos tercios, en tanto Spencer, ayudó a los Yanquis con diez jonrones en 27 juegos en aquel cierre de 1998.
¿Qué tan útil será Hansack para estos Medias Rojas que podrían ser aguijoneados por la presión en septiembre? Como siempre, el tiempo, implacable, insobornable y preciso, lo dirá.
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