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Vick se declaró culpable y expresó su arrempetimiento

El estrella, mariscal del los Halcones de Atlanta, aún tiene pendiente su condena por participar en apuestas ilegales de pelas de perros, pero reconoció su imadurez y pidió disculpas a sus aficionados, familiares y equipo.

Otra figura del deporte profesional de Estados Unidos, el mariscal de campo de los Halcones de Atlanta, Michael Vick, se convirtió ayer en el centro de atención, no por sus acciones brillantes en el campo, sino para explicar públicamente sus problemas con la ley.
Mientras, su equipo, desde Atlanta le daba la buena noticia que no iba a ser despedido y que continuaría perteneciendo a la organización, aunque sin recibir salario alguno.
Nada más salir de una corte federal, en la que se declaró culpable de varios cargos criminales relacionados con la participación ilegal en las apuestas de peleas de perros, Vick, ofreció una rueda de prensa y mostró lo que puede ser su vida a partir de este momento.
Pero también como se esperaba niega haber apostado a título personal o haber participado en las ganancias. Así mismo admite haber participado en la muerte de seis a ocho perros de la raza "pit bull", especiales para utilizarlos en las peleas ilegales.
En la rueda de prensa ofrecida en un lujoso hotel del área de Washington, Vick apareció junto a Billy Martin, uno de los prestigiosos abogados que trabajan en su caso.
Vick fue directo al mensaje principal que quería trasmitir y que no era otro que el de pedir "perdón" por todo lo que había sucedido y el daño que había hecho tanto a su entorno personal, familiar, del equipo, compañeros y aficionados.
Admitió no haber sido honesto en sus declaraciones anteriores. Se caracterizó a sí mismo como inmaduro, y reconoció que aun le falta bastante por crecer en el apartado personal, algo con lo que se comprometía durante el tiempo que este fuera de la competición de la Liga Profesional de Fútbol Americano (NFL), que lo ha suspendido de manera indefinida.
Considerar el apartado de que era un ser humano que como todos podía cometer errores, sin importar que era un deportista con un contrato de 120 millones de dólares.
Vick también sugirió que los jóvenes se fijen en su ejemplo para evitar tomar malas decisiones como él claramente ha hecho y no tener que pasar por todo el sufrimiento que ahora le toca vivir.
Mientras, en Atlanta, el dueño de los Halcones, Arthur Blank, le daba la primera buena noticia a Vick, al anunciar públicamente que su equipo no lo iba a despedir.
La declaración de Blank no dejo ninguna duda de que Vick, una vez que cumpla con la ley, volverá a ser el mariscal titular del equipo, algo que podría suceder la próxima temporada.