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Vargas, por un bistec


Edgard Tijerino

dplay@ibw.com.ni
Hay un cuento de Jack London que aprecio mucho por dos razones: trata de boxeo y se refiere a la condición humana. Es la dramática historia de Tom King y se titula Por un Bistec. Un púgil sufrido, esforzado, necesitado y envejecido, que busca vencer, pero se queda sin fuerzas y desfallece mientras se nubla su inteligencia y desaparece su creatividad en la pelea con un tal Sendel.
Fue derrotado por el hambre, le hizo falta un bistec para triunfar.
Fernando Vargas debe tener necesidad de seguir peleando, estaba muy interesado en cambiar metralla con Ricardo Mayorga el 8 de septiembre en Los Ángeles; cobraría una buena bolsa que seguramente lo sacaría a flote y es muy posible conseguiría algo de la notoriedad perdida.
La búsqueda de ese paquete obliga a peleadores en estado de deterioro a tomar riesgos. Eso sí, ahora que sabemos lo frágil que se encontraba, estamos claros de que nunca hubiera ganado. No por falta de un bistec, sino de un litro de sangre.
Quizás Vargas hubiera podido realizar un buen despegue con sus energías respondiendo a los primeros impulsos, pero más adelante sus piernas le habrían estorbado como a Tom King, sus disparos a la cabeza de Mayorga se quedarían cortos, la necesidad de oxigenarse cortaría su ritmo.
El nutricionista Robert Ferguson advierte que la anemia no es fenómeno que llega de la noche a la mañana y que la deficiencia de Vargas obedece al desangre interno que ha sufrido en el estómago después de sus fieras peleas, dejando jirones de su salud tirados por los rincones.
Fue en un chequeo médico rutinario que saltó al tapete la debilidad de Vargas por bajos niveles de hierro en la sangre. Hasta en ese momento los entrenadores dijeron que Vargas se había estado quejando de no poder responder a las exigencias de la preparación.
Se imaginan llegar al 8 de septiembre batallando silenciosamente contra viento y marea para enfrentar a Mayorga. ¡Cuánta falta le hubiera hecho a Vargas un litro de sangre!
A la orilla de lo descubierto a última hora, forzado por las circunstancias y la seguridad que mostraba Vargas al manifestar que ganara o perdiera no pelearía más, uno se pregunta: ¿estuvo “El Feroz” tratando de manejar los inconvenientes sin medir los riesgos?
El boxeo está cargado de historias como la graficada por la imaginación de London en su cuento Por un Bistec.