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“Vargas no es nadie”


Edgard Tijerino

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En uno de los momentos más dramáticos de la película Con honores, que yo tanto aprecio, el nieto de Joe Pesci, que nunca ha visto al abuelo, le pregunta a su padre, ¿quién es él?, y la drástica respuesta es, “nadie, no es nadie”.
En el cierre de la escena, Pesci, un ex-trabajador de minas con sus pulmones averiados convertido en mendigo, se dice con amargura, “cierto, no soy nadie”.
Sin pretenderlo y brusquedades conocidas aparte, eso fue lo más fuerte que Ricardo Mayorga dijo de Fernando Vargas ayer durante una previsiblemente agitada tele-conferencia.
“Él no es nadie”, apuntó el agresivo pinolero, agregando, “voy a ganar la pelea, pero no demostraré nada porque Vargas no es nada”.
Y continuó: “Le voy a borrar la mente con mi golpeo y su mamá no podrá reconocerlo cuando termine con él. Será su última pelea, y busco a uno bueno para ser vapuleado”.
Esa ha sido una característica de Mayorga, que peleadores como Trinidad y De la Hoya no le concedieron importancia después de haberlo visto excederse con Cory Spinks, cuando todavía Ricardo metía miedo.
La pelea a 12 asaltos pactada en las 162 libras, tendrá por escenario el fabuloso Staples Center de Los Ángeles la noche del 8 de septiembre, con ambos peleadores fuertemente desgastados, tratando de resurgir.
“Es un gordo y un payaso. Apuesten que voy a noquearlo. Mi preparación ha sido igual, sigo tomando y fumando”, enfatizó con esa arrogancia espontánea.
Mientras Vargas asegura que independientemente del resultado no seguirá boxeando, algo discutible, Mayorga habla de regresar a las 154 libras, el casillero en que mejor se siente, para enfrentar al boricua Cotto o Floyd Mayweather en peleas millonarias.
“Ya le gané un asalto y en septiembre lo liquidaré”, dijo Vargas en referencia al golpe que provocó daño asestado cuando comenzó la promoción, advirtiendo: “Lo tengo dominado mentalmente, ni siquiera podía mirarme, y sé que no podrá aguantar el calor de la pelea”.
Ciertamente, Vargas se observa excedido de peso y tendrá que intensificar su trabajo en el gimnasio para aterrizar sin apuros en las 162 libras evitando un factor adverso de gran significado.
“Dios es muy grande y me quiere mucho, como Don King”, dijo Mayorga, informando que le dedica el combate al presidente Daniel Ortega y recomendando que apuesten a su ímpetu y al poder de sus puños.
¿Se atreverá Daniel a hacerlo?
Pese a todo esto, se dice que las apuestas favorecen ligeramente a Vargas, quien ha lucido mal en sus últimos combates y cuya consistencia para pegar y recibir, otrora exuberante, se ha debilitado.