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Una historia de final feliz


Carlos Alfaro

Y luego de la gran faena que terminó con tantos recuerdos de frustraciones, llegó la celebración para los Rangers.
Vicente Padilla volvió a ser el mismo. Atrás quedó la imagen del lanzador plagado de lesiones que convirtió una constante el salir cabizbajo de la loma, mientras a escondidas de todos en el dogout, se retorcía del dolor en su codo.
Fue diferente... Esta vez la historia tuvo final feliz y por primera vez en mucho tiempo, el manager Ron Washington sonrió de satisfacción, una vez que el pinolero culminó su presentación sobre la loma.
“Lució como todos hemos querido verlo, el ganador de 15 juegos de la temporada pasada”, dijo Ron, mientras con orgullo hablaba de Padilla ante la batería de periodistas.
“Los números en las menores engañan. A veces no son exactamente lo que indican”, añadió. “Padilla estuvo fenomenal, con gran manejo de todos sus pitcheos, especialmente la recta”.
Gerald Laird, el receptor de los Rangers también fue parte de la fiesta. Al ser consultado sobre Padilla no escondió su satisfacción por la gran presentación del pinolero, y elogió el trabajo que duró cinco episodios.
“Ya lo extrañábamos”, dijo el receptor. “Lo clave fue su control, y siempre tuvo dominio de poner fuera a los artilleros claves. Yo lo dejé que hiciera su trabajo, y al final fue fantástico”.
Mientras Laird sin pausas hablaba de Padilla, Washington en su oficina se convertía en la gran figura, tras defender “contra viento y marea” su decisión de darle la pelota mientras las estadísticas reflejaban “una locura”.
A un Padilla sin triunfos y con una derrota, más efectividad de 8.25 en seis aperturas en “Doble-A” sólo Washington podía darle la pelota, además que en las Mayores era una tristeza ver sus estadísticas de tres victorias y ocho derrotas, más arriba de 6.00 antes del encuentro.
“Sus envíos de quiebre estuvieron fantásticos, pero si me preguntaran qué fue lo mejor, indudablemente respondería que el hecho de que se manejó sin dolores sobre el box”, añadió el mentor.
Padilla, sin lesión, volvió a impactarnos. Sus disparos de rectas alcanzaron velocidades extremas y desde el primer inning comenzó a construir su gran joya, adornaba con ocho ponches.
“Se presentó al juego con un repertorio que no lo había visto antes”, continuó diciendo el mentor, sorprendido ante la batería de medios que incesantemente le preguntaban de Padilla. “Su ritmo de juego estuvo grandioso y demostró que es un verdadero lanzador de Grandes Ligas”.
Padilla tiene previsto retornar a la lona el lunes y su rival será Daniel Cabrera, de los Orioles de Baltimore, el mismo que dejó en dos hits a los Yanquis de Nueva York recientemente.
“Me siento feliz por Padilla, y esperamos que continúe actuando de esa manera”, culminó diciendo Washington, mientras su frente en alto ante los periodistas denotaba la satisfacción por la gran labor del pinolero.