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Milán campeón de Europa

El Milán conquista su séptima corona y se sitúa a dos del Real Madrid

Varios millares de seguidores del Milán han comenzado a colapsar esta noche las calles de la capital lombarda, para celebrar el triunfo del equipo de sus amores ante el Liverpool (2-1), en la final de la Liga de Campeones de Europa, jugada en Atenas.
Dos años después de la decepción de Estambul, donde el Milán cayó en la tanda de penaltis ante el propio Liverpool habiendo llegado al descanso con una neta ventaja de 3-0, el "pueblo milanista" pudo, por fin, tomarse la "venganza" y festejar el que es el séptimo máximo título europeo de clubes, el decimosexto internacional de la historia de la entidad deportiva milanesa.
A lo grande
Un título celebrado a "lo grande", por cuanto los aficionados milanistas, especialmente los cerca de veinte mil congregados en la céntrica y típica "Piazza del Duomo" de la capital, donde se había instalado una pantalla gigante para seguir el partido cerca de la entrada a la "Galleria Vittorio Emanuele", sufrieron durante la primera mitad ante un mejor Liverpool.
El seguimiento de parte de la marea de los aficionados en la Piazza del Duomo fue uno de los momentos "claves" de la transmisión televisiva del partido realizada por los canales italianos, pues vivieron el sentimiento de los aficionados a tenor de cuanto acontecía sobre el estadio Olímpico de Atenas.
Los cánticos, la alegría, el agitar de banderas, bufandas y cualquier otro símbolo milanista, que se habían hecho presente desde horas antes del partid pero habían decaído durante el devenir del primer tiempo, volvieron a estallar tras el afortunado gol "accidental" de Filippo Inzaghi un minuto antes del descanso.
Los gritos de "Pippo, Pippo", como en denominado Inzaghi, fue toda una espoleta que puso de nuevo en funcionamiento la "bomba" del pueblo milanista presente en la Piazza del Duomo. El cercano descanso fue la ocasión para respirar, tomar fuerzas y proseguir con los cánticos y el agitar de las banderas.

Todo el segundo tiempo ya fue acompañado de gritos de ánimos, de jalear a sus jugadores. Y el éxtasis llegó en el minuto 82 con el segundo gol, nuevamente obra de Inzaghi, y que ya venía a sentenciar que el Milán iba a alzar la Copa al cielo de Atenas.
La movilización de los seguidores del Milán, de los que veían el partido en sus domicilios o en cafeterías, empezó ya a hacerse patente sobre las calles milanesas sabedores de que la Copa era del Milán. Aunque llegó momentos de cierto sufrimiento cuando el Liverpool acortó su desventaja.
Pese a quedar pocos instantes para el final, a muchos milanistas les vino en mente lo acontecido en Estambul. Pero esta vez no sucedió y el Milán se llevó el título. Y sus aficionados en la "Piazza del Duomo" bailaron y cantaron como sus jugadores.
Tras el pitido del colegiado alemán poniendo fin a la contienda, certificando el título del Milán y ver como "Il capitano" Maldini, que con 39 años seguirá una campaña más, alzaba el trofeo (su quinto), los seguidores se lanzaron a las calles.
Se vieron ocupadas de un colorido y sonoro carrusel de coche y motos, colapsando especialmente el centro de Milán, sus arterias principales y más características, incluidas las lujosas que ubican los negocios de los modistos más exclusivos: Monte Napoleone y Spiga.
Milán ciudad se vio coloreada por banderas y símbolos milanistas. Para desgracia de sus vecinos del Inter, que esta noche debieron sufrir de lo lindo y, además, fueron recordados de forma no precisamente amable por algunos milanistas durante la celebración.

Y es que el "pueblo milanista" se quitaba varias espinas: la de Estambul, la de un año iniciado con la penalización por fraude deportivo que le llevó a jugar la fase previa de la Liga de Campeones y a los ocho puntos de penalización en el campeonato nacional. Muchos incluso llegaron a cuestionar que fuera admitido en la competición continental tras ser culpable de un caso de delito deportivo.
La espina de una temporada que iba camino del fracaso, pero que empezó a enderezarse y subir de forma fulgurante e imparable a partir de enero. Y, además, la consecución del título europeo es para los milanistas la mejor de ocasión de acallar el "scudetto" liguero de su "eterno rival" Inter de Milán, que ahora ve su logro más en sordina y pasar a un segundo plano.
La fiesta sigue en aumento según pasan los minutos. Como es fácil de prever, se quedará pequeña en relación a la que se vivirá mañana cuando llegue la expedición del Milán con la Copa al aeropuerto milanés de Malpensa y paseé el trofeo por las calles de la ciudad.
La fiesta "rossonera" también se ha extendido a otras ciudades del país, donde los aficionados de este club ha salido a la calle para exhibir el "orgullo" milanista. Ahora, en agosto, en Mónaco, le espera el Sevilla, campeón de la Copa de la UEFA, para la disputa de la Supercopa Europea.