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Chelsea y Manchester tras primera final inglesa


Madrid / EFE
Chelsea y Manchester United pueden hacer realidad la primera final inglesa de la Liga de Campeones, si hacen valer la ventaja con la que saldaron los partidos de ida de las semifinales ante Liverpool y Milán, respectivamente, clubes que jugaron la final de hace dos temporadas en Estambul.
El estadio de Anfield desvelará hoy el nombre del primer clasificado para la final del 23 de mayo en Atenas, después de acoger un nuevo duelo entre Liverpool y Chelsea, con Rafa Benítez y José Mourinho en busca los dos de su segunda final, aunque el portugués consiguió el título con el Oporto en 2004.
El Chelsea, el único de los semifinalistas que no ha llegado nunca a la final de la Liga de Campeones, quiere probarse en lo más alto de esta competición, en busca de un título que se sume a las dos Recopas y a la Supercopa que luce en sus vitrinas.
Para ello dispone de la mínima ventaja gracias al gol que Joe Cole anotó en la ida, aunque el Liverpool se encomienda a su historia para privar a los londinenses de ese privilegio.
Los de Rafa Benítez, que en la final de 2005 levantaron su quinta Copa de Europa después de dar la vuelta al marcador para forzar la prórroga y los penaltis ante el Milán, siempre han superado la eliminatoria de semifinales.
Su única y última derrota en esta fase se remonta a su primera participación en la temporada 1964-65 ante el Inter de Milán.
El Manchester, que no ha llegado a la final de la Liga de Campeones desde que ganó su segunda y última Copa de Europa en 1999 ante el Bayern Múnich, apuesta por el papel desestabilizador de Wayne Rooney, el hombre que decantó a favor de su equipo el partido de ida en el último minuto y también por la historia que le es favorable.
Los de Alex Ferguson, a punto de conseguir su victoria número cien en Copa de Europa, incluidos partidos de clasificación, únicamente han desaprovechado en cuatro ocasiones una eliminatoria en la que partían con ventaja. Entre éstas figura una en 1958 ante el Milán en el Giuseppe Meazza, donde tras ganar 2-1 en la ida cayeron por un contundente 4-0 en la vuelta.
Los italianos, con la duda de su capitán Paolo Maldini, retoman su andadura europea en busca de su tercera final en la década de 2000, tras perder la de 2004-2005 ante el Liverpool y ganar la "italiana" de 2002-2003 frente al Juventus por penaltis.
El papel desequilibrante del brasileño Kaká, autor de los dos goles del Milán en la ida, y sus seis Copas de Europa, sumadas a dos Recopas, tres Intercontinentales y cuatro Supercopas, son los factores con los que el equipo de Carlo Ancelotti pretende asegurar su presencia en la final del 23 de mayo.