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Cruz le robó el show a Ronaldo


ROMA/ESPNdeportes.com

Para confirmar que la del Inter es realmente una temporada extraordinaria, llegó el triunfo en el clásico ciudadano ante el Milan: desde hace 25 años el Inter no lograba ganar ambos desafíos ciudadanos en la misma estación.
El triunfo tuvo todos los matices del drama, porque el Milan se había puesto en ventaja con el peor gol posible, aquel anotado por el ex interista Ronaldo, a quien todo el estadio silbaba cada vez que tocaba la pelota.
En la segunda etapa, Mancini sacó de la galera de su increíble plantel al otro as, Julio Cruz, por algo el delantero con mejor promedio minutos/goles: apenas 15 segundos después de su ingreso, el argentino anotó el empate y, por si eso fuera poco, luego le sirvió a Zlatan Ibrahimovic la asistencia por el tanto del triunfo.
Para el ganador, realmente la tabla en este caso no cuenta nada: con 73 puntos, es cada vez más líder y sigue quebrando récord tras récord. Para conocer su ventaja sobre el segundo, habría que esperar el partido de la Roma, que jugaba por la noche.
La derrota, en cambio, le complicó bastante la vida al Milan, que sigue con 40 puntos en la sexta posición pero perdió contacto de su objetivo, la cuarta plaza, que ahora está seis unidades arriba.
El partido no fue lindo, como suele pasar en un clásico, pero sí muy intenso y emotivo.
El juego nunca despegó realmente porque ambos venían bastante cansados por los compromisos de semana en la Champions y porque ambos técnicos privilegiaron el aspecto táctico.
El Inter, a diferencia de lo que había hecho en Valencia, esta vez se presentó con Figo en posición de enganche y Stankovic en la línea de volantes. El Milan, en cambio, siguió con el esquema con un único delantero (Ronaldo) soportado por Kaká enganche y cuatro volantes.
El partido vivió más de errores que de otra cosa, pero cuando el Inter estaba en su mejor momento y había creado un par de ocasiones claras, ambas con Hernán Crespo y gracias a la buena labor de Figo, llegó el gol de Ronaldo.
El brasileño se recostó por derecha para evitar la pegajosa atención de los dos centrales, recibió ante la marca de Maxwell (quien le dejó demasiado espacio), corrió unos metros hacia el centro y dejó salir un zurdazo cruzado al segundo palo, inatajable.
En la segunda etapa el juego siguió más o menos parecido: el Inter hacía el gasto y el Milan buscaba de contragolpe. Tuvo la posibilidad de liquidarlo Gattuso, luego de un ataque rápido armado por Kaká y seguido por Ronaldo, pero el derechazo del volante salió apenas desviado.
Ahí llegó el punto de inflexión del partido: Mancini lo sacó a Crespo y lo puso a Julio Cruz. Ni 20 segundos después, Ibrahimovic se fue por derecha y metió el centro rasante, Dida no pudo retener y la pelota le quedó servida al argentino para el fácil tap in del empate.
Cruz estuvo a punto de entrar en la leyenda cuando trató de anotar con el taco, pero lamentablemente el remate salió apenas arriba del travesaño. De cualquier manera, poco después Cruz le ganó a Jankulovski en el vértice derecho del área y metió el pase certero a Ibrahimovic, quien desde el punto del penal anotó con un derechazo cruzado.
Para ese entonces, el Milan se había desequilibrado con el ingreso de Gilardino por Seedorf: otra vez, como había pasado en la última derrota del Milan hace 15 jornadas ante la Roma, Ancelotti lo quiso ganar y acabó perdiéndolo. El Milan de hoy, máxime con el cansancio de los 120 minutos del miércoles, no aguanta el peso de Kaká más dos delanteros.
En efecto, en los 15 minutos finales el Milan empujó con orgullo pero sin ideas y sin claridad, una carga que no produjo ninguna ocasión clara y que en cambio le regaló al Inter la posibilidad de redondear el marcador en contraataque.