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Proyecto Alcatraz

* Trabajo a pandilleros a cambio de seguridad en Venezuela

Cuando fue detenido in fraganti un pandillero que asolaba los pueblos que rodean las fértiles tierras cañeras de la familia Vollmer, recibió dos opciones: cárcel o trabajo, génesis del Proyecto Alcatraz, un modelo aplaudido tanto por el gobierno de Venezuela como por el Banco Mundial.
Jimin Pérez, el jefe de seguridad de la hacienda de Alberto C. Vollmer, Presidente Ejecutivo e hijo de los accionistas mayoritarios de la empresa Ron Santa Teresa, detuvo hace cuatro años a Darwin Ospina en terrenos de la hacienda cañera, cuando tenía 20 años.
Ahora Ospina, a sus 24 años, se ha rehabilitado y trabaja como escolta de un ministro del gobierno del presidente Hugo Chávez y es uno de los emblemas del proyecto Alcatraz, una ONG que recluta jóvenes pandilleros en el municipio Revenga, 100 km al oeste de Caracas, donde se ubica la plantación de caña.
Ospina afirma que “de política no sé nada, pero aprendo mucho cuando escucho al ministro y el señor Vollmer nos ayuda con proyectos y cooperativas”.
Pérez, también jefe del Programa de Protección Integral afirma que “desde que comenzó el programa los índices de violencia bajaron un 40%”.
Luego de graduarse en los talleres los jóvenes pueden optar por un empleo, trabajar en Café Alcatraz, o continuar su educación en el Taller del Constructor Popular, donde son formados en valores como la transparencia, confianza, lealtad, disciplina, y compromiso.
Más de 300 jóvenes se han graduado de los talleres, y el programa ha sido tomado como un caso de estudio por el académico James Austin en la Universidad de Harvard.
El Banco Mundial también lo eligió en 2004 como un ejemplo para ser proyectado a escala global en la Conferencia de Desarrollo, Paz y Juventud de Sarajevo, Bosnia.
Mientras en Venezuela el gobierno avanza hacia el socialismo, los jóvenes parecen envueltos en otra realidad donde una empresa que coopera en proyectos mixtos les ha dado un lugar.