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Profesional nica refuerza pasión por el juego


The Magazine
MANAGUA, Nicaragua
Tres horas antes del inicio del encuentro se abren para el público las entradas para el juego a celebrarse en el Estadio Nacional. La gente está deseosa de ver el gran encuentro y se sienta, no importa el tiempo ni el terrible sol de Managua, antes del primer lanzamiento. Ellos saben esperar.
Esa noche de enero se realizó el primer juego de la Final de la Liga de Béisbol Profesional de Invierno. La impaciencia de los aficionados en querer ver el encuentro no es sorpresa. Pasaron 37 años para que al país retornara el Béisbol Profesional. En Nicaragua el fútbol y el baloncesto no son deportes tan populares como el béisbol.
“Los nicaragüenses siempre se enorgullecen de la historia que poseen en béisbol”, dijo Ronaldo Peralta, quien está al frente de la oficina de las Grandes Ligas en República Dominicana, y también en Nicaragua. “Y con la nueva era de la Liga Profesional es perceptible que hay nuevos vientos de entusiasmo por el juego”.
Así que los silbidos parecen sonidos cacofónicos que se escuchan en todo el estadio. Cerca de 25 mil personas se acomodan dentro del parque para apoyar al Bóer, cuando están listos para enfrentar a los archienemigos, León.
Durante el curso de la noche, dos grupos de “cheerleaders” batallan para ver quién de ellas sobresale en su intento de darle entusiasmo al Bóer, mientras que una banda de guerra completamente equipada provee el ritmo en ellas. Un indio como mascota busca escalar hasta la cima de la malla cada vez que el Bóer anota, y Clyde Williams se convierte en el centro de la atención en el juego.
Williams, un nativo de Orlando, Florida, nunca jugó béisbol de invierno mientras pasó siete años en la organización de los Expos de Montreal. Logró llegar a Nicaragua luego que uno de sus compañeros de la Liga Independiente de Atlantic City lo recomendó en el Bóer.
La Liga de Nicaragua, que está en su tercer año, le provee a Williams, además de dinero, tomar turnos al bate y quizás que sea material de interés nuevamente para una organización de Ligas Mayores.
“Yo estuve terrible al principio y si no estás rindiendo los aficionados te acaban por completo”, dijo Williams, quien compartió el Jugador Más Valioso de la Liga, mientras comandaba los departamentos de jonrones, empujadas y anotadas. “Cada vez que llegaba al plato ellos (los aficionados) me gritaban ponche, porque había abanicado en 20 ocasiones en mis primeros 30 turnos. Mentalmente no estaba bien”.
“Pero las cosas fueron mejorando y mis números se incrementaron hasta descargar 13 jonrones en el Torneo”, añadió Clyde.
Williams y su compañero de equipo, Vincent Palmer, son los únicos norteamericanos que se mantuvieron en los Play-Off de la Liga. Palmer, también de 27 años, pasó la mayor parte de su infancia recorriendo el mundo gracias al empleo de su papá, que era embajador de Estados Unidos. Aprendió a hablar fluidamente el español y fue a la escuela en República Dominicana.
Cuando Palmer renunció a su trabajo de ingeniería industrial en Atlanta se vino a Nicaragua sin anunciárselo a nadie, simplemente vino a probarse. A buscar un puesto. Su familia y amigos lo apoyaron, aunque con algunas reservas.
“Por supuesto que ellos pensaron que yo estaba loco”, dijo Palmer, quien solamente había jugado en ligas de la ciudad desde sus días de universitario. “Pero también ellos sabían que eso me haría a mi feliz”.
Dennis quiere ayudar
El estadio lleva el nombre de Dennis Martínez, sin embargo, él no sabe quién dio la orden que se llamara de esa manera. Él siente a veces que como el parque de pelota lleva su nombre la gente espera que él invierta millones de dólares para repararlo.
“Es una vergüenza”, dice Martínez. “El estadio está muy pero muy viejo. Sobrevivió al huracán Mitch, pero dicen que se puede derrumbar en cualquier momento”.

La rica historia de béisbol en Nicaragua no inicia con él, aún cuando él fue ganador de 245 juegos en las Grandes Ligas, lo que lo convierte en el máximo ganador entre los serpentineros latinos. Pero Dennis es el más popular jugador que Nicaragua ha tenido.
A la edad de 51 años, Dennis dice que quiere ayudar a su país, pero al mismo tiempo siente la necesidad de retirarse, porque cree que mucha gente busca cómo sacar ventaja de él.
“A veces me siento culpable de no ir allá y ayudar más”, dice Martínez, quien vive en Miami. “Créanme, quiero hacer las dos cosas, y estoy claro de que yo soy el elemento clave para levantar el béisbol de mi país. Pero también creo que sobre todas las cosas, incluso del béisbol, está mi familia”.
Cuando Dennis habla de su país es perceptible que se emociona bastante y se siente muy orgulloso, pero está incapacitado de resolver los problemas de ahí, uno de ellos la corrupción que vive el béisbol en Nicaragua.
Dennis estará reportándose a Júpiter, Florida, para fungir como coach de pitcheo de los Cardenales de San Luis en una Liga de temporada corta.
“Una vez el presidente Daniel Ortega me preguntó que si yo estaba deseoso de ayudar al béisbol en Nicaragua”, dijo Martínez. “Como nicaragüense me siento en la obligación de ayudar, pero no quedamos en nada concreto”.
Luego de la culminación de la primera Liga Profesional en Nicaragua que fue en 1967, a partir de 1970 se dio el inicio de la pelota amateur. De ella aparecieron los jugadores para Grandes Ligas, Martínez, Tony Chévez, Albert Williams, David Green y Porfirio Altamirano.
Liga necesita fortalecerse
Retornó 37 años después la Liga Profesional y está todavía en una etapa de solidificación.
“El gran problema en la Liga Invernal de Nicaragua”, dice Lou Meléndez, encargado de asuntos internacionales de MLB, “es su incapacidad propia de administrar la Liga. Ellos están débiles aún en ciertas áreas. Necesitan más condiciones para albergar a peloteros de Ligas Menores, como también mejoría de algunos aspectos técnicos”. La Liga nicaragüense es conocida como “la liga de los lanzadores”, muchos pitcheres, especialmente cubanos, son firmados ahí. El más reciente fue el cubano Duniesky Flores, quien fue fichado por los Bravos de Atlanta.
Pero la firma pasó por desapercibido cuando se finiquitó… Era el momento de la Final, lo único que le interesaba a los aficionados.
Un gran pleito desembocó en el primer juego de la Final, luego de un cuadrangular de Williams en el octavo inning que le dio el triunfo al Bóer… Williams golpeó en el ojo al lanzador de León, Edysbel Benítez, quien comenzó el pleito. Al pitcher cubano le aplicaron siete puntadas.
Los fanáticos se volvieron locos en el Estadio y al día siguiente la televisión repitió en innumerables ocasiones la trifulca. Mientras eso ocurría, la leyenda de Williams crecía considerablemente.
Bóer barrió a León, y los dos jugadores norteamericanos, Williams y Palmer, celebraron a lo grande. Para ellos no había más lugar que Nicaragua. Ellos fueron parte de un gran logro en la tercera edición de la Liga Profesional pinolera, que busca año con año ir subiendo de nivel.
TRADUCCIÓN: CARLOS ALFARO LEÓN
CLYDE
Jerónimo Oporta / END
Clyde Williams vino a probarse y se robó el show.
PALMER
Jerónimo Oporta / END
Vincent Palmer disfrutó del título con el Bóer.
PERALTA
Jerónimo Oporta / END
Ronaldo Peralta.
DENIS
Jerónimo Oporta / END
Dennis Martínez recibió la propuesta del presidente Daniel Ortega, por ayudar al béisbol.