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Capello quita castigo a Beckham”


Madrid / El País
Primero bloqueó el traspaso de Ronaldo al Milán, luego creyó que Helguera debía irse del Madrid. Por esa misma época mandó a la grada a Cicinho. Más tarde apostó por Emerson, de quien dijo que sería “un jugador muy importante”. De paso, puso en cuarentena a Guti. Finalmente, resolvió no volver a contar con Beckham. Razonó que se había propuesto seguir “una línea”. No fue así. Con el tiempo dio la titularidad a Helguera, se enamoró de Cicinho, relegó a Emerson a la suplencia, colocó a Guti al frente del equipo e instó a Ronaldo a marcharse. Ayer, por último, le pidió a Beckham que no se lo tome tan a pecho. Que da marcha atrás. Que olvide todas aquellas declaraciones públicas en las que le desprestigió. Que iba convocado a San Sebastián para jugar contra la Real Sociedad. “Rectificar es de sabios”, explicó; “Beckham regresa”.
Beckham había cumplido un mes de castigo. Cuatro jornadas de Liga y dos de Copa. El técnico le consideró culpable de falta de honradez porque firmó un contrato con Los Ángeles Galaxy, de la Liga estadounidense. La semana pasada, sin embargo, Pedja Mijatovic, el director general de fútbol madridista, pidió a Capello un poco de flexibilidad para resolver el conflicto.
Capello valoró positivamente su cambio: “Las personas inteligentes corrigen los errores. No creo que por esto yo pierda autoridad ante los jugadores”.
“Tuvimos dudas”, explicó Capello; “pensamos que Beckham no podría entrenarse y jugar con la misma intensidad teniendo un contrato tan importante con otro club. Pero esta semana se ha entrenado más que bien. Perfecto. Se ha portado como un gran profesional -...-. Contaré con él hasta el final de la temporada”.
Capello hace y deshace. Gana cuatro millones de euros limpios al año. El sueldo más importante que se ha pagado a un técnico del Madrid. Además, cuenta con una estructura que le respalda y le proporciona fondos para ejecutar sus planes. Desde julio, se ha beneficiado de una inversión de 100 millones de euros en fichajes. Tantas prerrogativas, sin embargo, no le bastan. “En España está de moda el tiro al Capello”, se quejó en La Gazzetta dello Sport.
“Nada es lógico”, apunta Capello alzando el mentón, molesto. Dice que no se lo explica. Que no entiende por qué el público y la prensa lo critican. “Nada es lógico porque, si se miran los últimos años, en el mismo periodo, el Barça tenía 12 y 10 puntos de ventaja. Pero a este Madrid no se le permite nada”, se queja.
Capello interpreta la historia de modo que el presente no le condene. Es cierto que en las dos temporadas anteriores el Barça dominó la Liga y el Madrid se descarriló en febrero. Lo que no es verdad es que Capello sea el responsable de la mejoría del Madrid. Eso sería imposible porque el Madrid nunca mejoró. Se hundió. Pero a Capello le da igual. Puesto a atribuirse méritos, el técnico madridista se considera la causa de la depresión del Barça. De su Madrid no puede ufanarse. El equipo suma 38 puntos. Desde 2000 no ganaba tan poco. El curso pasado, en la misma jornada, contaba con 44. Y en 2005, en plena crisis, con 39. Por mucho menos, el ex presidente Florentino Pérez despidió a cinco entrenadores. Si Capello sigue en el cargo es porque el actual dirigente, Ramón Calderón, ha dejado de comportarse como un político. Confirmar a Capello ha sido la decisión menos populista de la última década en Chamartín.
“Cada día... Hacen muchos inventos, muchas cosas injustas, incorrectas”, dijo Capello en referencia a los medios de comunicación; “no es sólo a Capello. Es que al Madrid le dan mucho”.
A Capello la postura de la afición le resulta extraña. El domingo la hinchada lo despidió a los gritos de “¡dimisión!, ¡dimisión!”. No lo entendió. El Madrid suma siete derrotas en el campeonato, pero él no ve motivos para la alarma. No lo captó a pesar de que su equipo corre el riesgo de perder la cuarta plaza, la última que da acceso a la Liga de Campeones. Ayer, en medio de la confusión, resolvió sacar del ostracismo a Beckham.