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Cardenales se burlaron de los pronósticos


Se decía que cualquier equipo que saliera de la Liga Nacional sería presa fácil del rival de la Americana en la Serie Mundial.
Los Cardenales de San Luis hicieron caso omiso de ese vaticinio, y en realidad el que sean campeones por primera vez en 24 años no constituye una sorpresa mayúscula.
“Todos decían que nos caíamos en la primera ronda. Mucha gente se equivocó con nosotros”, dijo el inicialista dominicano Albert Pujols.
San Luis perdió nueve de sus últimos 12 juegos en la temporada regular y recién en el último día aseguró el banderín de la División Central.
Pero su ingreso a la postemporada pintaba para ser efímero.
La ofensiva dependía excesivamente de Pujols, el único abridor fiable era Chris Carpenter y tuvieron que improvisar con Adam Wainwright como cerrador cuando el titular Jason Isringhausen pasó por el quirófano durante el último mes.
Dejando en el camino a los Padres de San Diego y luego a los Mets de Nueva York, los dirigidos por Tony LaRussa avanzaron al Clásico de Otoño para enfrentar a los Tigres de Detroit.
La serie con Nueva York se fue al máximo de siete juegos, lo que los dejó con apenas 24 horas para tomar un respiro. Detroit, en cambio, estuvo en sala de espera durante una semana.
Se habló de que la Serie Mundial acabaría en barrida por tercer año consecutivo, pero resultó que los Cardenales tenían su maquinaria bien afilada.
“Fuimos la máxima expresión de lo que debe ser un equipo”, dijo LaRussa, el segundo manager en la historia que gana el campeonato con novenas de ambas ligas. “La defensa fue formidable. El pitcheo fue formidable. Bateamos oportuno. La banca fue la mejor que hemos tenido en mucho tiempo. Nadie tiró la toalla”.
Lo que muchos dejaron inadvertido fue la trayectoria reciente de los Cardenales.
Desde 2000, San Luis ha ganado su división cinco veces e igualó por la punta en otra ocasión. Tampoco han faltado en la postemporada en seis de siete años.
Es decir, los Cardenales habían demostrado hasta la saciedad su constancia.
También juegan en una ciudad con una gran tradición beisbolera --la casa de Stan Musial y Ozzie Smith-- y frente a una de las fanaticadas más fieles, responsable de llenar el Busch Stadium en cada uno de los partidos en su primer año.
Con 83 victorias, los Cardenales pasan a la historia como el equipo con menos triunfos en adjudicarse la Serie Mundial a costa de un rival como Detroit, que ganó 95.
“El equipo que gana el campeonato es el que mejor jugó”, dijo LaRussa.