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San Luis remata y se corona


Martín Ruiz

Con un monumental pitcheo de Jeff Weaver y el pimentoso juego de David Eckstein, que incidió en tres anotaciones, los Cardenales de San Luis derrotaron 4x2 a los Tigres de Detroit, para coronarse campeones mundiales de béisbol de Grandes Ligas, algo que no hacían desde 1982, en que vencieron en siete desafíos a los Cerveceros de Milwaukee.
San Luis, que había fallado en 1985 ante los Reales de Kansas City, en 1987 frente a los Mellizos de Minnesota y en 2004 cuando los barrieron los Medias Rojas de Boston, necesitaron de cinco juegos para derrotar a los porfiados y erráticos Tigres, y convertirse así en el segundo equipo más ganador en las Mayores, con diez banderines, superados sólo por los Yanquis de Nueva York, que tienen 26.
Igualmente, ahora superan 2-1 la serie particular contra los Tigres, y Tony LaRussa, que en 1989 coronó a los Atléticos, se convirtió en el segundo manager en ser campeón en ambas Ligas, lo que sólo había conseguido Sparky Anderson, con los Rojos de Cincinnati y Detroit. David Eckstein, quien bateó apenas bateó .254, ayer incidió en tres anotaciones, empujó dos y anotó una, y por su accionar del juego del jueves, mereció la nominación de Más Valioso de la Serie Mundial.
Fue extraordinario el trabajo de los Cardenales, que fue el equipo que llegó a la postemporada con menos triunfos (83) y sin mucho descanso: lograron enjaular a los Tigres, que se clavaron sus propias garras, cometiendo ocho errores garrafales, cinco de ellos de los lanzadores, que se convirtieron en carreras decisivas.
Los errores “mataron” a los Tigres. En el segundo inning, con Yadier Molina en tercera y dos outs, David Eckstein, con bate quebrado, conectó un cepillazo sobre el cojín de tercera base. Brandon Inge atrapó la bola zambulléndose a su derecha, y tras reincorporarse, tiró desviado a la inicial, anotando Molina.
Detroit le dio vuelta al marcador en el cuarto inning por jonrón de Sean Casey por la banda del right field con Magglio Ordóñez embasado por error del jardinero Chris Duncan.
Pero otra vez los Cardenales se asentaron en los errores felinos para retomar la ventaja 3x2 en el cierre del cuarto episodio. Con un out, Molina y So Taguchi conectaron sencillos. Jim Leyland fue a la colina a instruir a Justin Verlander para enfrentar a Jeff Weaver, pero sucedió lo increíble. Weaver se sacrificó tocando frente a Verlander, pero el novato, en su apuro, tiró desviado a tercera, entregando la anotación de Molina, y Taguchi llegó a tercera, para anotar por rola de Eckstein al short, para el 3x2.
Con la mínima ventaja, Weaver se encargó de encaminar al equipo a la corona, obviando la mala defensa de Duncan, que estuvo mal con el guante. Incluso, en el séptimo inning, Weaver hizo una excelente asistencia a la inicial, cuando Pujols engarzó la pelota y tendido, tiró de rebote a la inicial, donde Weaver completó el out.
San Luis selló el triunfo en el séptimo, con infield hit de Eckstein, boleto a Preston Wilson. Fallaron Pujols y Edmonds, pero Scott Rolen bateó hit al right para empujar la cuarta anotación.
Adam Wainwright apareció lanzando el noveno inning por Weaver, quien en ocho episodios, permitió cuatro hits, dos carreras, una limpia, y ponchó a nueve, mientras daba un boleto. Wainwright remató para su cuarto salvamento de la postemporada. Aceptó hit de Sean Casey y cerró el juego ponchando a Brandon Inge, para iniciar la fiesta de coronación. Desde 2002, cuando los Angelinos de Anaheim le ganaron como locales a los Gigantes de San Francisco, un equipo campeón de Serie Mundial no festejaba el título en su propia casa.