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Lluvia favorece al pitcheo


Xavier Araquistain

La segunda suspensión de un juego de la serie de Campeonato de la Liga Nacional por lluvia vuelve a favorecer a los maltrechos staffs de pitcheo de los Cardenales y de los Mets, que el domingo tuvieron que echar mano de lanzadores de pobres rendimiento, como Oliver Pérez (3-13), de los Mets, y Anthony Reyes (5-8), de los Cardenales, que participaron en una guerra de batazos.
El quinto juego de la serie estaba programado para ayer por la noche en San Luis, pero un aguacero obligó a su posposición para hoy (6:19 PM), que era el día de descanso. El encuentro fue trasladado a Nueva York. Ahora, no sólo los abridores del quinto juego descansan un día más,Tom Glavine y Jeff Weaver, sino que también los anunciados para el sexto juego, Chris Carpenter y John Maine, que se realizará mañana. El séptimo encuentro está programado para el jueves, pues la Serie Mundial despega el sábado.
Y cuando se habla de más descanso para los lanzadores del quinto, sexto y del posible séptimo partido, también es bueno destacar que gane quien gane entre San Luis y Nueva York, ambos tendrán que depender de su lanzador más débil para abrir la Serie Mundial el sábado en Detroit. El primer juego de esta Serie de Campeonato de Liga, programado para el miércoles 11 en Nueva York, tuvo que ser trasladado por lluvia para el día jueves y prácticamente se han agotado los días de descanso.
Cada equipo ha ganado un juego por blanqueada, 2x0 los Mets y 5x0 los Cardenales, y cada club se ha impuesto en partidos de verdaderas batallas de batazos, como el 9x6 de San Luis en el segundo de la serie y el 12x5 de los Mets en el cuarto, para nivelarla 2-2. Ahora la Serie se reduce a una de tres juegos, a ganar dos, con los Cardenales con un home club y los Mets con dos. El juego de hoy es clave, pues el que tome ventaja lo hará con su mejor lanzador disponible.
En otras notas, los Cachorros contrataron como manager por tres años a Lou Piniella, para sustituir a Dusty Baker, quien fue despedido y parece que puede regresar a San Francisco o, en su defecto, terminar en Oakland, en donde despidieron a Ken Macha.