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Capello espera cambio de actitud en el Real Madrid


Bucarest -No sale de su asombro. Pese a sus horas de vuelo, Fabio Capello está más contrariado que nunca. Como él dice, sus equipos “siempre han sabido luchar, siempre han sabido sufrir”. Y, ahora, de repente, en una plaza inesperada como la de Getafe, el italiano se ha dado de bruces con la cruda realidad de un equipo al que ni siquiera él ha sido capaz de despojar de esa galbana que le ha caracterizado en los últimos tiempos.
Capello no negocia su credo futbolístico, pero en su currículo lleva acentuado que sus plantillas destilan un aire castrense; más allá de su cuestionable gusto por el fútbol, en las filas de Capello no hay derecho a abanicarse. Al menos eso se supone y por ello, en gran medida, fue repescado por el Real Madrid, tras sus erráticos tres últimos cursos. Capello no garantiza, ni mucho menos, un juego filarmónico, pero sus promotores amplifican su presunta capacidad para tejer grupos compactos, sin fisuras, ulcerosos para el rival y que jamás se dan a la bartola. El italiano, que se aferra a su hoja de servicios para no debatir cuestiones tácticas, pidió un amparo de 50 días, y cumplido el plazo resulta que su equipo no llena el Alfonso Pérez, no puede excusarse con buenos resultados y, encima, se ha vuelto perezoso.
A cinco puntos del Barça, líder y próximo visitante en Chamartín, y con la derrota de Lyón a cuestas en la Liga de Campeones, tras su petardazo de Getafe, el Madrid se examina hoy martes ante el Steaua de Bucarest, un novato en el actual formato de la Copa de Europa que a la espera de consolidarse de nuevo en la elite tiene recursos para enredar a cualquiera: goleó al Dinamo en Kiev en la primera jornada y en Bucarest sólo se rindió ante el potente Lyón tras una calamidad de su portero.
A la vista del inquietante panorama, cuando apenas se ha iniciado la temporada, el pasado domingo, Capello reunió a la plantilla. “Fue una reunión necesaria, para resolver entre nosotros algunos problemas, porque es evidente que no estamos cumpliendo como me gustaría”. Capello no se refería a asuntos de corte puramente futbolístico, al italiano le ha destemplado la falta de actitud del equipo: “El Madrid no puede ser lo que se vio en Getafe, hay que saber siempre, en cada momento, que somos el Real Madrid, y tenemos que jugar siempre sabiendo que somos el Real Madrid, sin miedo a perder”, sostuvo ayer Capello en la rueda de prensa previa al envite de Bucarest.
Un duelo para el que recupera al eje central de la defensa --Sergio Ramos y Cannavaro--, tan innegociable para el técnico como el andamiaje Emerson-Diarra. Otra cosa es el frente de ataque del Real Madrid, el menos rematador de los últimos años: Van Nistelrooy se ha secado en las últimas semanas, Ronaldo aún no tiene el turbo, Raúl entra y sale, Guti dimitió en Getafe, Cassano no es el de la pretemporada sino el del curso pasado, Beckham no le convence por su falta de movilidad, Reyes está lesionado y Robinho…
¿Puede ser el brasileño la alternativa tras lo de Getafe? Capello, a tal pregunta, no titubeó: “Me parece que en Getafe también entró Robinho”. Capello imputa al ex jugador del Santos lo mismo que a Beckham. Considera que uno y otro son demasiado estáticos sin la pelota, que siempre reclaman al balón a la puntera y, por tanto, no dan salida al equipo.
Teorías de Capello, que aseguró estar tranquilo y no sentirse cuestionado. Espera ser juzgado el próximo verano. Con tres años firmados a unos seis millones de euros por campaña y con un presidente, Ramón Calderón, incondicionalmente afiliado a su causa, resulta difícil pensar que el italiano caduque antes de tiempo. Salvo que el equipo pierda de tal forma sus riendas, como ocurrió en Getafe.
Por eso, ante el Steaua, Capello ha exigido al vestuario, por encima de todo, un cambio de actitud. Pragmático como es, para el ex entrenador del Juventus el buen juego puede esperar una eternidad, los resultados no. Y la actitud, mucho menos.