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Luto y consternación en béisbol por la muerte de Cory Lidle


Nueva York, EU / EFE
El fallecimiento del relevista de los Yanquis de Nueva York, Cory Lidle, que ayer chocó con su avioneta particular contra un edificio de 50 pisos de apartamentos, en Nueva York, ha llenado de luto y consternación al mundo del deporte del béisbol.
Cuando apenas faltaban varias horas para que diera comienzo el primer partido del Campeonato de la Liga Nacional entre los Mets de Nueva York y los Cardenales de San Luis, la noticia del fallecimiento de Lidle fue recibida con dolor por todos los profesionales, pero muy especialmente por los que fueron sus compañeros.
Lidle, de 34 años, jugó con siete equipos diferentes en las nueve temporadas que estuvo en las Grandes Ligas.
Su muerte ha vuelto a recordar el fallecimiento del legendario pelotero puertorriqueño y miembro del Salón de la Fama, Roberto Clemente, quien también murió en un accidente de aviación cuando se dirigía, el 31 de diciembre de 1972, a Nicaragua, con ayuda para los damnificados por un terremoto.
Jugadores como el cerrador Billy Wagner, de los Mets, que fue compañero de Lidle en los Filis de Filadelfia, el equipo que lo traspasó el pasado 31 de julio a los Yanquis, dijo que todavía no podía creerse la noticia del fallecimiento de Cory.
“Era no sólo un gran profesional, sino un compañero excepcional, que siempre estaba dispuesto a ayudarte y tenía un sentido muy especial de equipo”, declaró Wagner. “Realmente estoy conmocionado”.
De la misma manera se expresaron otros jugadores que fueron compañeros de Lidle, como el primera base puertorriqueño Carlos Delgado, que coincidió con él en los Azulejos de Toronto, en la temporada de 2003.
“Tenía una clase personal muy especial, era un trabajador incansable y logró su marca ganadora por todo el esfuerzo que hacía cada día”, destacó Delgado. “Es muy difícil de asimilar que un profesional y persona como Lidle fallezca de esta manera”.
Mientras, el entrenador de pitcheo de los Mets, Rick Peterson, que tuvo bajo su dirección a Lidle en las temporadas de 2001 y 2002, cuando jugó con los Atléticos de Oakland, dijo que la muerte de Lidle demostraba que los deportistas también son seres humanos.
“Cuando suceden este tipo de cosas te das cuenta que tanto los aficionados como los profesionales tenemos que reflexionar sobre otra perspectiva muy diferente a lo que es el entretenimiento que genera el mundo del deporte”, declaró Peterson, ahora entrenador de pitcheo de los Mets.
“Corey era un persona especial, amante de su familia y sobre todo de una gran ética dentro y fuera del campo”.
Peterson dijo que no era su responsabilidad decidir sobre si se debía cancelar el partido de esta noche entre los Mets y los Cardenales.
“Lo único que sé es que como personas y seres humanos que somos sentimos profundamente la muerte de un compañero y profesional que hoy ha perdido la vida”, subrayó Peterson. “Nosotros también sentimos los efectos de la vida y la muerte”.
Los directivos de los Grandes Ligas, que están también siguiendo el desarrollo climatológico que afecta al área de Nueva York, donde se están dando precipitaciones de lluvia, podrían considerar el asunto de la posible suspensión.
También hubo reacción al fallecimiento de Lidle en la sede de Oakland, donde el equipo local de los Atléticos, con los que jugó dos temporadas, disputaba anoche el segundo partido de la Serie de Campeonato de la Liga Americana contra los Tigres de Detroit.
Varios de sus ex compañeros, como el abridor Barry Zito y el tercera base de origen mexicano, Eric Chávez, recibieron con consternación la noticia.
“Es muy duro que te enteres de la muerte de un ex compañero de esta manera, y más cuando había concluido la temporada y comenzaba a disfrutar del descanso junto a su familia”, declaró Chávez. “Fue un gran compañero y lo daba todo en el campo por un deporte al que amaba”.
Por su parte, Ken Macha, piloto de los Atléticos, que dirigió a Lidle las dos temporadas que estuvo con el equipo, dijo que era un día triste para toda la familia del béisbol, pero en especial para su familia.
“Lo único que puedo decir es que le envío mis condolencias a su familia y la tengo en mis oraciones”, declaró Macha. “Su imagen será siempre la de un profesional auténtico”.
Lidle, que dejó una marca ganadora de 82-72, con 4.57 de promedio de efectividad, hizo su última salida al montículo el pasado sábado, cuando los Yanquis perdieron 8x3 el cuarto partido de la serie de división contra los Tigres de Detroit y fueron eliminados de la competición de otoño.
El relevista derecho salió al montículo del Comerica Park de Detroit para lanzar una entrada y un tercio y fue castigado con cuatro imparables y tres carreras limpias. No dio bases por bolas y sacó un ponche después de completar 23 lanzamientos y colocar 14 en la zona del “strike”.
Lidle salió con dos “outs” en la parte baja del tercer episodio para darle descanso al abridor Jared Wright (0-1) que cargó con la derrota.
El relevista fallecido debutó en las Grandes Ligas con los Mets, para luego jugar con los Mantarrayas de Tampa Bay, Atléticos, Azulejos, Rojos de Cincinnati, Filis y Yanquis.