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Idas al baño le cuestan un punto a Krámnik


El gran maestro búlgaro Vesselín Tópalov ganó ayer la quinta partida del campeonato mundial absoluto de ajedrez, al ausentarse su homólogo ruso Vladímir Krámnik, cuyas frecuentes visitas al baño generaron polémica.
Los jueces esperaron por Krámnik un tiempo prudencial, tras el cual decretaron su derrota técnica por incomparecencia, aunque aún conserva su ventaja 3-2 sobre Tópalov.
Todavía se ignora qué motivó la inasistencia del ruso, que hoy debe disputar con negras la sexta partida del match reunificador que transcurre en Elista, capital de la república rusa de Kalmikia.
Este campeonato --primero unificado desde el cisma protagonizado en 1993 por Gari Kaspárov-- se disputa al mejor de doce partidas.
Ayer, el comité de apelaciones del certamen
desestimó una reclamación del jefe de la delegación búlgara sobre las recurrentes visitas al baño de Krámnik.
Silvio Danáilov exigió la revisión de los vídeos grabados por las cámaras de los baños, donde consideró que el ruso hacía trampa, recibiendo asesoría de sus colaboradores.
El comité integrado por Georgios Makropoulos, Jorge Vega y Zurab Azmaiparashvili admitió que la cantidad de visitas al baño eran inusuales, pero insuficientes para llegar a tan graves conclusiones.
Para colegiar criterios decidieron cerrar los antiguos baños y abrir uno exclusivo para ambos jugadores, en lugar de impedirles el uso de tales habitaciones, como pedía Danáilov.
Tampoco accedieron a divulgar las mencionadas cintas en los medios de prensa, por respeto a la privacidad de los contendientes.
Los organizadores esperan que esta declaración amaine esta “Guerra fría”, como llaman aquí al duelo entre Krámnik y Tópalov, quien se niega a darle la mano a su rival al comienzo y final de la partida.
Sin embargo, Danáilov consideró “inútil esta medida, pues Krámnik seguirá disponiendo de la posibilidad de acudir al baño sin restricciones”.
La delegación búlgara amenazó incluso con retirarse si la organización “no toma medidas para garantizar el juego limpio por el bien del ajedrez y de los miles de amantes del juego ciencia”.
Otro tanto hizo Krámnik, pues exige el respeto a sus derechos, que incluyen visitar el baño y la habitación de descanso cuantas veces le vengan en ganas.
Esta rencilla recuerda los pleitos entre Gari Kaspárov y Anatoli Karpov en 1987, y como entonces, el holandés Guert Gijssen dirige este certamen por la reunificación de la corona.