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Cardenales aflojan


Cuando pierde, Tony La Russa siempre reacciona irritado y en forma despiadada ante la más mínima señal de provocación durante las ruedas de prensa tras los partidos.
Pero el piloto de los Cardenales ha tenido otra actitud, una más positiva, en lo que ha sido una recta final para el olvido y que podría marcar uno de los desplomes más grandes en las mayores.
San Luis (80-76), que lideraba la División Central de la Liga Nacional por siete juegos, con 13 por disputar, amaneció el miércoles con una racha de siete derrotas y apenas juego y medio de diferencia sobre su escolta, Houston (79-78).
La Russa le pregona a sus jugadores que aún hay tiempo para reaccionar y evitar quedar en la historia, junto a los Filis de Filadelfia de 1964, al dilapidar una ventaja de seis juegos y medio con 12 pendientes.
“Tenemos la oportunidad para jugar en octubre”, declaró La Russa la noche del martes, luego que su as Chris Carpenter no pudo mantener una diferencia de tres carreras en la derrota 7x5 ante San Diego. “La otra alternativa es no estar en carrera y nosotros no estamos eliminados”.
Lo que pasa es que hasta hace poco no existía una puja por el banderín. Pero San Luis culminó con un récord de 1-6 una gira fuera de casa, la que incluyó una barrida de cuatro juegos en el estadio de los Astros.
Si San Luis y Houston llegasen a estar a medio juego, tras el domingo, cuando la campaña regular debe culminar, San Francisco tendrá que viajar a San Luis para un partido que fue suspendido por lluvia el 17 de septiembre.
En el caso que los Cardenales y Astros tengan récords idénticos tras ello, San Luis deberá visitar a Houston para un partido de desempate el martes.
San Luis también corre el peligro de emular el récord de la ventaja más amplia en septiembre en ser malograda. La misma la comparten los Gigantes de Nueva York (1934) y los Piratas de Pittsburgh (1938), según el Elias Sports Bureau.
“Perdemos de todos los colores”, dijo el guardabosque Jim Edmonds. “Hay que seguir peleando. Aún nos queda bastante tiempo”.
La serenidad de La Russa también obedecería a que sabe que el récord de los Cardenales es merecido, tomando en cuenta que las numerosas lesiones y una nómina más modesta causaron mella en la rotación de abridores, los jardines y la segunda base.
El caso típico fue el de Mark Mulder, quien ganó 16 juegos el año pasado, pero este año sólo logró seis, con efectividad de 7.00 antes de operarse el hombro el mes pasado. Además, el taponero Jason Isringhausen quedó descartado tras una operación en la cadera.
Edmonds se perdió un mes, mientras que el inicialista Albert Pujols también estuvo ausente un tiempo significativo.