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Caen viejas marcas y mejoran nuevas


Xavier Araquistain

Las caídas de marcas viejas en el béisbol de Grandes Ligas han marcado esta temporada, como por ejemplo, los 733 jonrones que Hank Aaron conectó en la liga Nacional, de sus 755, cayó a manos de Barry Bonds; los 50 jonrones en un año para Boston que mantenía desde 1938 Jimmy Foxx cayeron a manos de David Ortiz, quien lleva 53 jonrones, con el último Ortiz sumó 32 jonrones como visitante, empatando una vieja marca de Babe Ruth en la Liga Americana; igual sucedió con la vieja marca de 48 jonrones en un año de Filadelfia, que tenía Mike Schmidt desde 1980 y que el joven “King-Kong” Ryan Howard ha sobrepasado, y lleva 10 jonrones más (58), y recientemente Trevor Hoffman acabó con la de más salvados (478), que era de Lee Smith y Hoffman (479). Hoffman puede llegar más allá de 500 el próximo año.
Alfonso Soriano se acaba de agregar al grupo de bateadores de 40 jonrones y robadores de 40 bases en una misma campaña, haciéndole compañía a José Canseco, Barry Bonds y Alex Rodríguez. Pero al mismo tiempo Soriano -–quien en 2002 había impuesto marca de 89 extrabases–- acaba de “inventar” un nuevo club, el 40-40-40 que agrega a los jonrones y robos, 40 dobles. Soriano, a falta de una semana, ha vuelto a sumar 89 extrabases con 46 jonrones, dos triples y 41 dobles.
A propósito de esa marca de 2002 de Soriano, 89 extrabases, el primer bate de los Indios de Cleveland, Grady Sizemore la acaba de romper, al sumar 90 extrabases, combinando 52 dobles, 11 triples y 27 jonrones. Entre las marcas nuevas que siguen siendo mejoradas están la de seis temporadas consecutivas de Ichiro Suzuki bateando al menos 200 hits en cada una de ellas. Otro que impone marca en su sexta temporada es Albert Pujols, con su sexto año bateando sobre .300, con 30 o más jonrones, 100 o más empujadas y 100 o más anotadas. Ichiro y Pujols son dos nuevos fenómenos de las mayores.
Los Tigres de Detroit regresan a la postemporada desde 1987, cuando habían ganado su División, pero perdieron ante Minnesota. Ahora de la mano del “mago” Jim Leyland, los Tigres han asegurado su pase a los playoffs. Y pensar que los Tigres en 2003 casi empatan el récord de los Mets de 120 derrotas, habiendo quedado con 43-119. Los Tigres mejoraron en 2004 a 72-90 y tuvieron 71-91 el año pasado.
Ahora con las inyecciones de Kenny Rogers (17 triunfos), del novato Justin Verlander (17 triunfos), la reivindicación de Magglio Ordóñez, con más de 20 jonrones y 100 empujadas, y las gangas que han resultado los peloteros Marcus Thames, Craig Monroe, Brandon Inge, más la experiencia de Iván Rodríguez, un buen año del torpedero Carlos Guillén, adquirido en 2004 de los Marineros, son entre otros los factores por los cuales los Tigres vuelven a la postemporada y en busca de ganar una Serie Mundial como la última vez en 1984.