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Madriz evoluciona


Mariano López

A diez fechas de haberse iniciado el torneo de fútbol Apertura 2006, con los 19 puntos ganados, de 30 disputados, el Real Madriz de Somoto está de regreso entre los grandes animadores de los domingos de fútbol nacional, en busca de una consagración.
Las claves del equipo han sido la solidaridad como bandera y el compromiso como marca registrada. El aporte individual y el mensaje de Leónidas Rodríguez son fundamentales en el estilo ganador de este modesto equipo, que causa muchos dolores de cabeza a los grandes equipos del balompié pinolero.
Madriz va, y va con todo. Como debe ser, a la medida de un Madriz revitalizado que ha sabido sentarse en la mesa de los ganadores. Por supuesto que hay razones, argumentos y respuestas para sostener el empuje y nivel de juego que los tiene al borde de la postemporada, después del contundente 2-1 frente a Real Estelí y de haber triunfado ante Diriangén en la primera vuelta. No cabe otra cosa que pensar que Real Madriz está de regreso y amenaza.
Durante el entrenamiento de la semana, el técnico habla de un tema sensible. Lo importantes es ganar, porque está claro en la tabla que Rodríguez no habla por hablar, practica el juego que mejor le gusta y con el que se siente cómodo; hace todo con premeditación, instala un estilo, recoge los balones y espera, es cauteloso, medido, pero también sabe coquetear con la picardía. Cuando se habla de técnica encuadrada en modelo carismático, Leónidas es uno de sus seguidores, quizá aún sin proponérselo.
La solidez del Real Madriz nace en el arco. Santiago Irías y Wilber Flores refrendan esta lectura. Juego tras juego salen con gran seguridad atajando centros, transmitiendo energía contagiante, porque dos buenos arqueros como ellos ganan por presencia y actitud, hasta concluir en sensación: es muy difícil conseguir un gol ante ellos. Hoy dan la imagen de invulnerabilidad y Somoto lo disfruta.
En un tiempo en que los caudillos futbolísticos escasean, el hondureño Luis Valladares es el peso pesado de Real Madriz. Un delantero a la medida de lo imaginario, un jugador colectivo que ha logrado calar en lo más profundo del sentimiento somoteño.
La sobriedad defensiva del equipo es su mejor argumento. Los jugadores que la integran dan la impresión de sentirse atraídos por el humor y el entendimiento funcional que garantizan seguridad, quite y salida. Esto muestra un grado de madurez, pero lo que le encanta a Leónidas es que estos zagueros nunca se meten en problemas por querer hacer algo de más. Hacen simple lo que debe ser simple.
Tiene un medio campo funcional, con jugadores que se aplican bien, usan variantes adecuadas, se mueven con la soltura de los elegidos. Los jugadores de Real Madriz han aprendido que las virtudes individuales siempre deben estar al servicio del colectivo, lo que le da más vértigo, poder de aceleración y llegada al arco contrario, haciendo énfasis en el equilibrio, el orden y en el concepto técnico de la solidaridad, porque Miguel Sánchez se lo garantiza.
En fin, con una mezcla de experimentados y jóvenes que desean cubrirse de gloria, Real Madriz está para festejar y ser protagonista de una postemporada más, ya que ha participado en pocas.