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Federer camino a la inmortalidad


Hasta hace cuatro años, Roger Federer no había ganado un título grande y parecía que nunca haría realidad su enorme potencial.
El suizo sabía que necesitaba un cambio de actitud. Vaya que lo hizo: los nueve torneos grandes que ha obtenido desde entonces lo atestiguan.
La victoria del domingo 6-2, 4-6, 7-5, 6-1 sobre Andy Roddick significó un paso más en su marcha imparable, y alimentó los pronósticos de que lo tiene todo para llegar a ser el mejor tenista de todos los tiempos.
Sus pares en el tour ni titubean cuando sostienen que Federer se encuentra en un universo aparte.
“Roger está en la cúspide y es el único ahí, sin importar cuanta gente quiere hacer comparaciones con esto y aquello”, declaró Roddick. “Es el mejor jugador. No hay discusión. Se lo pueden preguntar a cualquiera”.
Pero Federer no olvida el periodo en que era considerado un mero mortal.
“Te da risa, porque recuerdo que cuando vine aquí como campeón de Wimbledon, en el 2003, la gente me decía que pocas veces se daba que alguien ganara Wimbledon y el US Open en forma consecutiva”, contó el indiscutido número uno del mundo.
“Yo me decía: ‘¿En serio? Pues me vale’. Fíjense en lo que ha pasado. Estoy enrachado desde el 2004”, añadió.
Federer ha ganado nueve de los últimos 14 torneos del Grand Slam, una era de supremacía que comenzó con el título de Wimbledon en 2003.
Es el único tenista en la historia que se proclamado campeón de Wimbledon y del US Open en tres años consecutivos.
Con cinco títulos grandes más alcanzará el récord histórico de 14, de Pete Sampras.
“Claro que estoy aturdido por lo bien que me ha ido, pero al mismo tiempo sé que yo lo busqué”, dijo Federer. “Al final de cuentas no me sorprende tanto, porque todo el esfuerzo ha fructificado”.
El talento de Federer, eficaz y arrollador en todas las superficies, fue irrefutable desde sus primeros pasos en los torneos juveniles, pero en el circuito profesional le costó llegar a la cumbre, porque a menudo se decía que carecía de la personalidad y del físico necesarios para afrontar las grandes citas.
Federer dice que se tomó a pecho las dudas sobre su capacidad, sirviéndole de inspiración.
“Al comienzo de mi carrera no podía ganar los Master, los torneos de grand slam y hasta los otros torneos”, recordó. “Sabía que necesitaba un cambio de actitud, un punto de inflexión. Lo he hecho tan bien que el premio ha sido formidable”.
El único sabor amargo en el paladar de Federer sería lo cerca que estuvo de completar el grand slam en un mismo año.
Su récord esta temporada en los grandes torneos fue de 27-1, con títulos en Australia, Wimbledon y el US Open. La única derrota fue ante el español Rafael Nadal, quizás la solitaria figura que le incomoda, en el polvo de ladrillo de Roland Garros.
“De todas formas, quedar tan cerca del slam es algo fantástico”, afirmó Federer.