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España acaricia el cielo y Estados Unidos el infierno


EFE
La selección española acaricia ya su primer título mundial, tras el triunfo histórico que logró en semifinales del Campeonato del Mundo 2006 ante Argentina, mientras que Estados Unidos se halla más cerca del infierno, al caer de modo estrepitoso frente a Grecia.
Los pupilos de José Vicente “Pepu” Hernández se enfrentarán mañana domingo a la selección griega por el oro mundial, el mayor éxito de la historia del baloncesto español.
Mientras que el combinado de la NBA de EU pugnará hoy sábado por la medalla de bronce ante Argentina.
España sufrió hasta el último instante en un partido frente a una Argentina titánica en el que un tiro libre de Calderón dio el pase de la selección a la final.
Fueron unos segundos de incertidumbre, con Pau Gasol roto en el banquillo por una torcedura de tobillo, después de un comienzo aterrador (2-13) y en medio de una presión insoportable, España rompió las ataduras que durante décadas la han separado del éxito absoluto.
Ante los actuales campeones olímpicos, España luchará por el oro, pero pase lo que pase ya tiene la plata en el bolsillo, el mayor éxito del baloncesto nacional junto con la medalla de Los Ángeles’84.
Estados Unidos, por su parte, volvió a fracasar. Después de seis años sin lograr oro en un torneo internacional, ahora tendrá que esperar otros dos, hasta los Juegos Olímpicos de Pekín.
La selección griega dio la mayor sorpresa del Mundial 2006, al tumbar en semifinales al combinado de la NBA, que llegaba al torneo con la misión de recuperar el honor perdido para el baloncesto estadounidense.
Los actuales campeones de Europa dejaron en evidencia a la selección de Estados Unidos, cuyas carencias como equipo eran flagrantes.
Spanoulis fue el gran azote de los estadounidenses, con sus 22 puntos en momentos claves, y sobre todo por su control del tiempo del partido que permitió a los helenos moverse en su hábitat desde el primer minuto.
Estados Unidos venía a tratar de reparar la debacle del Mundial de Indianápolis, donde otro combinado de figuras de la NBA acabó estrellándose y finalizando sexto, pero volvió a tropezar en la misma piedra, al no poder presentar un auténtico equipo, sino una suma de individualidades.