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Powell falla por el récord


Bruselas / EFE -El jamaicano Asafa Powell, plusmarquista mundial de los 100 metros, falló ayer en el intento de mejorar su récord en el Memorial Van Damme, quinta prueba de la Liga de Oro de la IAAF 2006, y, aunque volvió a ganar, acabó la carrera visiblemente enfadado.
Powell, el hombre más rápido de la historia (ha corrido tres veces el hectómetro en 9.77), no pudo disimular su enfado después de que los jueces decidieran dar por buena una salida que pareció nula de su compatriota Leonard Scott.
El velocista jamaicano, muy rezagado en los primeros metros, tuvo que emplearse a fondo para recuperar el terreno perdido en la arrancada. Ganó gracias a su espectacular aceleración, con un registro de 9.99, después de que su tiempo de reacción al pistoletazo de salida fuese de 229 milésimas, impropio de una carrera de cien metros.
Leonard tardó 136 milésimas en ponerse en movimiento, un tiempo considerado válido (el límite es de 100 milésimas).
El estadounidense Marcus Brunson, que por la misma razón que Powell también tardó una eternidad en abandonar los tacos de salida (222 milésimas), llegó segundo a la meta, en 10.06, una centésima por delante de Leonard Scott, mientras el campeón de Europa, el portugués Francis Obikwelu, fue cuarto, con el mismo tiempo.
Powell, convencido de que esta tarde estaba en disposición de rebajar su plusmarca mundial, sintió el triunfo como una derrota. Rechazó de malos modos el ramo de flores que intentaron entregarle al cruzar la línea de meta y se marchó de la pista con un enfado que no quiso disimular.
El jamaicano, pese a todo, sigue en el buen camino para hacerse con el millón de dólares con que la IAAF premia a los atletas que ganan en todas las pruebas de la Liga de Oro.
Powell, que batió el récord del mundo el 14 de junio de 2005 en el estadio Olímpico de Atenas, con un tiempo de 9.77, igualó, luego, dos veces ese registro: el 11 de junio pasado en Gateshead (Inglaterra) y el 18 de agosto en Zúrich. En Bruselas quería romper de una vez el crono y se consideraba en condiciones de hacerlo, de ahí su indignación por la irregular salida.