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Sorprende el Sevilla


MÓNACO / AFP -El Sevilla FC, campeón de la Copa de la UEFA de fútbol, dio toda una lección de humildad al FC Barcelona, ganador de la última 'Champions', al conquistar ayer en Mónaco, una Supercopa de Europa ciento por ciento española, imponiéndose contra todos los pronósticos por 3-0.
Los sevillistas, que conquistaron su primera Supercopa europea, privaron a los hombres que dirige el holandés Franck Rijkaard de colocar en sus vitrinas su 62º trofeo, que habría sido su tercera Supercopa de Europa.
Los azulgranas fueron sin duda víctimas de su propia indolencia, confiados tras sus últimos triunfos: ganaron la Supercopa de España al Espanyol (1-0, 3-0) y un partido amistoso contra el Bayern Múnich, vigente campeón alemán, por nada menos que 4-0.
El 'mágico' fútbol de los jugadores del Barça, con los regates del astro brasileño Ronaldinho, los pases del camerunés Samuel Eto'o y las piruetas del argentino Lionel Messi, dejó huella en el estadio Luis II del Principado, pero no se reflejó en el marcador.
Y los culés se toparon con el realismo de los andaluces dirigidos por el técnico Juande Ramos, que hicieron gala de una gran determinación, mucha garra y una eficacia a prueba de balas.
Rijkaard, que dejó en el banquillo al francés Liliam Thuram y al italiano Gianluca Zambrotta, flamantes fichajes, e hizo entrar el galo Ludovic Giuly a última hora, advirtió la víspera del partido que sus hombres sufrirían para ganar. Pero, obviamente, era el único consciente de hasta qué punto sería así.
La primera advertencia llegaba a los cuatro minutos de juego, con un cabezazo del francés Julien Escudé, alarmante para la portería de Víctor Valdés. El Sevilla se adelantó gracias a Renato Dirnei, tras centrar a Luis Fabiano, que se topó con el portero barcelonista, y recuperar el balón para poner el 1-0, a los siete.
Luego, un lanzamiento de corner, despejado, fue la ocasión que aprovechó Frederic Kanouté para lanzarse al ataque y abultar el marcador, con un cabezazo alto, justo antes del descanso (45).
A punto de cumplirse el tiempo reglamentario (90) en un partido que terminó con algunos incidentes en las gradas, ocupadas por los hinchas del Barcelona, el italiano Enzo Maresca, de penal, sentenciaba un resultado que dará mucho que pensar al Barça.