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Llegó “Supermán” Jáen y todo cambió


Xavier Araquistain

Sucedió lo esperado. Por fin llegó el refuerzo panameño Iván Jáen y todo cambió a favor de los Tiburones Bancentro, que anoche vencieron 88-78 a los Pumas de la Unival en el tercer duelo de la final de la ACB, que favorece a los Pumas 2-1.
El partido se caracterizó por el dominio amplio de los Tiburones en la primera parte del juego, ganando los dos primeros períodos con tanteos de 24-15, con ventaja de nueve, y 27-16, para aumentar hasta 20 puntos la ventaja e irse al descanso 51-31. Ahí, Iván Jáen anotó 10 de sus 23 puntos totales y dos de sus tres canastas de tres puntos. Pedro Salazar anotó 25 puntos en el juego, destacando con 10 puntos en cada uno de los períodos segundo y tercero.
En la segunda parte, los Pumas mejoraron para ganar el tercer cuarto 28-23 con el accionar de César Estling, quien marcó 10 puntos en ese período, más el aporte de Edwin “Reclamo” Waters con siete y Carlos “Pollo” González seis. Pero apenas redujeron la desventaja a 15 puntos 74-59. El cuarto período fue el de más improductivo del juego, pero la salida de Estling por cinco faltas perjudicó a los Pumas, que también ganaron el cuarto final 19-14, que fue insuficiente y perdieron por diferencia de diez, 88-78.
Por Los Tiburones, además de los 25 puntos de Pedro Salazar y 23 del reaparecido Iván Jáen, Anthony Gayle aportó 17 puntos, el tercer panameño en la cancha, Dangelo Rubalding, hizo 11, la misma cantidad que Manuel McKenzie. Por los Pumas, además de los 20 del “Pollo”, César Estling marcó 18, Waters –-quien hastió a un árbitro y le decretaron (por fin) un técnico-– hizo 14, Mario Alcerro nueve, igual que Jasser Jiménez.
A los Pumas les marcaron 27 faltas y a los Tiburones 22, pero el arbitraje estuvo un poco flojo, principalmente cuando no se apoya entre los oficiales. Mientras uno decreta técnico a un jugador, el otro se dedica a darle explicaciones al sancionado en el tiempo que duró la ejecución de los tiros libres, en vez de aplicar el orden o expulsarlo.
Ya es hora de que los árbitros impongan su personalidad y tomen el control de los juegos, pues tantos reclamos de parte de casi todos los jugadores los ponen en entredicho y deslucen el espectáculo.
Los árbitros también deben frenar el abuso de unos tipos que llegan a tocar redobles, dizque barra de los Pumas, formando una “sinfonía” insoportable de ruido que no permite que los coaches les den indicaciones a sus jugadores. Y si el ruido es permitido, mejor que permitan al de los parlantes que ponga música a todo volumen para formar un completo relajo de una sola vez. En los deportes se anima aplaudiendo y gritando.
El cuarto juego de la final está programado para mañana miércoles en la cancha de la UdeM a partir de las 6:30 p.m.