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Tetracampeón en Wimbledon


El suizo Roger Federer, número uno del mundo, sumó su cuarto título de Wimbledon consecutivo, tras vencer al español Rafa Nadal en 2 horas y 50 minutos por 6-0, 7-6 (5), 6-7 (2) y 6-3.
El helvético igualó lo conseguido por el estadounidense Pete Sampras y el sueco Bjorn Borg, los únicos tenistas desde la Primera Guerra Mundial que logran cuatro torneos consecutivos en el “All England Club”, aunque Borg venció en este escenario en cinco ocasiones.
Federer, que logró el octavo “grand-slam” de su carrera y acumuló su 48 victoria consecutiva sobre hierba, no pudo, sin embargo, emular al Borg, que venció la competición sin haber perdido un solo set en 1976, al claudicar ante el balear en la tercera manga por 6-7 (2).
El helvético dominó de forma incuestionable durante el primer set. Pese a perder el primer punto del partido con su saque, Federer comenzó desplegando el repertorio impecable que le ha aupado a lo más alto del tenis masculino.
Con la elegancia que acompaña todos sus golpes, el número uno del mundo obtuvo un porcentaje abrumador de puntos con su primer servicio en este arranque, con un 93 por ciento, y sin cometer una sola doble falta despachó al balear en 24 minutos.
Cuatro saques directos sumó solamente en el primer parcial el defensor al título, de un total de 13, y tuvo seis bolas de “break” para romper el servicio del español nada menos que en tres ocasiones, durante el segundo, cuarto y sexto juego.
Todo parecía funcionar según el plan en la exacta maquinaria del juego de Federer, que tuvo en su revés una de sus armas más poderosas.
Nadal, que acumuló dos “aces” en esta reválida e hizo un total de ocho, sucumbió al tenis sin mácula del suizo y perdió su saque más veces en este set inicial de lo que lo había hecho durante todo el torneo.
Ningún otro jugador, desde Guillermo Coria, en la final de 2005 en Montecarlo, había conseguido ganar un set al segundo mejor del mundo por 6-0.
El campeón de Roland Garros, que concluyó el primer examen a cero, no logró sentirse cómodo en el encuentro hasta el inicio del segundo parcial.
Con menos nervios, el español mostró más consistencia y comenzó a restar con mayor profundidad. Parecía que Nadal empezaba a interpretar con más precisión el servicio del helvético, a quien quebró el saque en el primer juego.
Consiguió enterrar el 6-0 de la primera reválida con golpes más agresivos y exhibiendo, por fin, sus derechas ganadoras.
El juego fue muy intenso, especialmente porque Nadal se rehusaba a morir. Sin embargo, al final no pudo contra el más difícil tenista del mundo: Federer.
Las ganas de ganar y el esfuerzo del número dos no pudieron finalmente hacer sombra al juego impecable de Federer, que se llevó su cuarto título consecutivo en el All England Club.