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Gran reto para Cairo


Carlos Alfaro

Por años, Cairo Murillo fue el mejor lanzador, no de la Liga, sino de la Selección Nacional. Al menos así lo decían sus cifras.
Desde aquel Premundial del año ‘98, cuando se dio a conocer como un gran prospecto, al derrotar a República Dominicana en Masaya, Murillo creció como la espuma. Se perfiló como el “gran futuro” del pitcheo pinolero, y siempre estuvo involucrado en las comparaciones de “¿quien fue mejor?”.
Siempre se le consideró un pitcher de gran inteligencia, y hasta “el máximo competidor entre los serpetineros en el juego”, según el doctor Óscar Larios.
Cairo fue un guerrero sobre el box. Un astuto descifrador de las debilidades del contrario. En aquella gran temporada en que él se sumergió, con Diego Sandino, en la tormenta de determinar quién era el mejor pitcher de Nicaragua, Ariel Delgado opinaba: “Los dos son buenos, pero a mí me cuesta más batearle a Cairo”.
En la campaña de 2000, Sandino, que jugaba en León, fue el triple corona de la Liga, pero su invicto, terminó cuando enfrentó a Murillo, quien pertenecía a las Fieras del San Fernando, el score fue 1x0.
Hoy, debido a una lesión en su rodilla, la carrera de Cairo ha tomado un giro de 180 grados. Será parte de la Selección Nacional que estará en los Juegos Centroamericanos y del CA en Cartagena, pero ya no lo veremos en el box, sino en la madriguera.
“Es una nueva etapa de mi vida deportiva. Trataré de poner en práctica, ahora laborando desde el dogout, todos los conocimientos que me impartieron mis coaches de pitcheo, como también los que he aprendido en los seminarios que he asistido”, dijo Cairo.
¿Hoy en tu primer día de trabajo como coach de pitcheo ante tus viejos colegas, cómo fue la experiencia?
Me sentí muy bien y entusiasmado, porque hubo mucho acercamiento con los muchachos. Yo les hablé claro del nuevo rol que desempeñaré, y lo mejor es que hubo respeto mutuo, y eso es la clave del éxito.
¿Ahí es donde radica el mayor reto? ¿Vender la imagen de ser el responsable de ellos?
Para mí sí, porque después de tanta camaradería y de ser, en ocasiones, parte de las ocurrencias de los muchachos, la cosa cambia. Y lo bueno no es que yo he aceptado ese cambio, sino que ellos me han aceptado cambiado. Raudez se me acercó y dijo que estaba dispuesto a colaborar en grande conmigo y que iba a escuchar mis recomendaciones.
¿Al volverte coach, le estás diciendo adiós a la posibilidad de continuar como lanzador?
Si veo grandes resultados como instructor de lanzadores, te digo con sinceridad que dudaría seguir lanzando. No le digo adiós al béisbol, porque siempre estaría ligado a este deporte, pero son posibilidades que estoy pensando bastante.
¿Los conocimientos que has adquirido para volverte instructor, podrían ayudarte a ser mejor lanzador?
Eso es correcto, pero también a la inversa es positivo, porque lo que he aprendido como pitcher, me ha ayudado bastante para ser coach. Las dos cosas son fantásticas, yo me siento muy entusiasmado con ser instructor de lanzadores, y ojalá que las cosas me salgan bien, concluyó diciendo el entrenador de lanzadores.