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Arrolló el Tren


Emir Alfaro

Más coraje y más corazón. Eso fue lo que mostró ayer el Real Estelí en el triunfo 3-2 ante Diriangén, que le aseguró el título del Torneo de Clausura con marcador global de 5-3, y de esta manera obligó a jugarse la Gran Final del Campeonato Nacional 2005-2006 ante los Caciques.
El marcador no refleja lo que verdaderamente ocurrió en el terreno. Un Tren del Norte a toda máquina, que desde que salió al terreno trató de arrollar a sus oponentes.
El maquinista que tomó el mando del tren norteño fue Rudel Calero, autor de dos tantos en el juego de vuelta y uno en el de ida, que lo consagraron como el mejor de la serie. A él se le sumó con otro tanto el argentino Néstor Holweger, quien además es un pilar de la defensa esteliana.
Rudel abrió el marcador al minuto siete, cuando recibió un centro de Víctor Sánchez desde la derecha, controló y de media vuelta envió el balón cerca del poste derecho de la cabaña custodiada por Denis Espinoza.
El gol hizo explotar las graderías del Independencia, que presentó uno de los mejores llenos de los últimos torneos, con una marea rojiblanca que contagió con su entusiasmo a los jugadores norteños.
Luego del tanto, Estelí borró del mapa al Diriangén. Un disparo de Jaime Cristanti que sacó de la línea Dante Segovia, Elmer Mejía probó de larga distancia, y David Martínez siguió insistente por la banda.
Los Caciques no mostraron nada de fútbol, con una media cancha que no funcionó, haciendo que la delantera luciera perdida, sólo en busca de pelotazos lanzados desde la defensa.
Mientras los diriambinos trataban de sobreponerse al primer golpe y contrarrestar los embates estelianos, seguían las llegadas de peligro, una de ellas, al minuto 40, de Rudel en pase del “Muñeco” Martínez terminó en tiro de esquina por desvío del arquero Espinoza. Al cobrar el tiro de esquina, Néstor Holweger remató de cabeza al fondo de la red para el 2-0 que parecía lapidario.
Apenas iniciando el segundo tiempo, Rudel aprovechó otro descuido de la zaga esteliana para anotar de cabeza el 3-0 en un tiro de esquina. Esa ventaja tranquilizó al Real Estelí que hizo algunos cambios para aguantar el marcador, y lo que provocó fue que el Diriangén tuviera más oportunidades. Al minuto 38, Rudel provocó un penal en falta dentro del área sobre Milton Bustos que fue convertida por Miguel Sánchez para el 3-1, y tres minutos después un autogol de Ronald Huete acercó al Diriangén 3-2, sin merecerlo, aunque en el fútbol los goles se hacen, no se merecen.
Con el pitazo final llegó el estallido de la afición, que celebró un título que se les había negado en los últimos tres torneos. Ahora esperan que la hegemonía mostrada se mantenga en la Gran Final, que inicia el próximo domingo en el Independencia.