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¿Qué pasa en nuestro boxeo?


Xavier Araquistain

No son noticias gratas. Pero hasta que ocurra una desgracia, tal vez la Comisión de Boxeo se preocupa por parar la espiral de indisciplina de los boxeadores profesionales, quienes últimamente han convertido en moda el hecho de comenzar a entrenar hasta que les avisan la fecha de la pelea, y lejos de hacerlo bien y mantenerse dentro del límite de sus categorías, están optando por medio entrenar, y en los días finales buscan bajar de peso usando diuréticos, que además de prohibidos ponen en riesgo sus vidas.
Primero fue Rosendo el sancionado por la Comisión Atlética de Nevada por el resto del año por dar positivo en el uso del diurético Furosemida y una multa de dos mil dólares por no presentarse a un examen pos-pelea. No terminábamos de lamentar ese capítulo triste, cuando se repite el caso día y medio después, ahora con Ricardo Mayorga, quien también para bajar a la categoría usó el mismo medicamento, para orinar con mucha frecuencia grandes cantidades de líquido y así tratar de engañar a quienes están pendientes de sus actuaciones.
Con un mes de diferencia, dos peleadores nicas son encontrados culpables de consumir sustancias prohibidas para los atletas y cualquier ser humano, a no ser que una aprobación médica exija el uso. No se trata de hacer un drama, pero uno se pregunta: ¿qué está pasando en nuestro boxeo?
Tampoco se trata de buscar culpables, porque debemos estar convencidos de que los atletas toman esos truqueros médicamente sabiendo que es un acto ilegal y que si les exigen un examen médico saldrán perjudicados. Los boxeadores profesionales son regidos por la Comisión de Boxeo Profesional que solamente está cobrando las sanciones, pues por son incapaces de controlar a los boxeadores que ellos mismos reconocen como profesionales.
La haraganería, indisciplina, los desmandos, las bebederas, comederas y desvelos a que se someten los boxeadores en nuestro país, y principalmente los que disponen de dinero para hacerlo, no los toman en cuenta para nada la bendita Conibop que no fiscaliza, sólo son figuras.
Es necesario que la Conibop someta a pruebas a peleadores que están demostrando que no se entrenan bien, y controlen la medicación de los púgiles, ya que no sólo sucede con los campeones o ex campeones, pues se ha visto que nuevas figuras ya se dan el lujo de no dar el peso en programas caseros y se niegan rotundamente a bajar el excedente que presentan en los pesajes, argumentando que sus apoderados le pagarán a sus rivales dinero por las libras de más.
Conibop seguramente dirá que escapan a sus controles los boxeadores pudientes, pero la verdad es que hasta los no pudientes se están acostumbrando a no dar el peso. Quizás los casos de Rosendo y Mayorga obliguen a una investigación de por lo menos saber qué médicos les facilitan estos medicamentos o las constancias médicas para adquirirlo, para tratar de frenar esta naciente “moda” que pone en ridículo no sólo a boxeadores irresponsables, sino al país y su comisión. Ojalá mañana no recibamos la noticia de que Luis Pérez también está pegado, pues su reciente entrenamiento indica que no daba el peso y siendo de la escuadra de Rosendo, a lo mejor también recurrió a lo mismo.