Deportes

Ganó el béisbol


Terminó otra Final más de nuestra máxima disciplina deportiva, “el deporte rey de los nicaragüenses” y a diferencia de los últimos años, ha dejado un grato sabor para mí, ya que las dudas e inquietudes relacionadas con el futuro del deporte que más adoro se han despejado considerablemente; por lo tanto puedo tener un panorama claro de lo que es, en este momento, un futuro alentador para nuestra pelota.
Para llegar a esto es necesario compartir con ustedes una serie de agradecimientos, los cuales son el resultado de consideraciones muy personales que he hecho sobre la campaña recién finalizada.
Primero, debo de agradecer a cada uno de los miembros del San Fernando y Chinandega, porque si en algo tengo plena seguridad es que cada uno de ellos dio lo mejor de sí para alcanzar la victoria, más allá de quien se coronó y de las estadísticas individuales.
Se jugó béisbol, primero con el corazón (y tengan la plena seguridad que eso llega hondo al corazón de los aficionados que amamos al béisbol).
Gracias al Chinandega por demostrar que cuando las cosas son tomadas en serio (con profesionalismo) marcan una diferencia: roles bien establecidos en la estructura del equipo, selección anticipada y minuciosa de sus jugadores y una buena preparación. A partir de ahora ellos serán el punto de partida de cualquier equipo que tenga la voluntad de ser campeón. Los campeonatos no sólo se hacen con nombres y garra, se ganan también en los escritorios.
Gracias a nuestros peloteros nativos por la lección de madurez. El ejemplo más visible fue Danilo Sotelo. Si quieres jugar como profesionales tienes que actuar como éstos; y un buen cuidado y preparación se recompensan con buenas cifras, aplausos y satisfacción de los aficionados. Hubo una actitud más responsable de la mayoría de los peloteros nacionales.
Gracias a nuestros peloteros afiliados a organizaciones profesionales. Viendo a Ofilio Castro, Mario Peña, Mario Hollmann, William Juárez y demás chavalos, me doy cuenta que la experiencia en el béisbol organizado trae muchos beneficios, los cuales ustedes están aprovechando y que en unos años vamos a tener un béisbol superior al actual.
¡Vamos muchachos! Estoy seguro que ustedes van a hacer la diferencia en esos juegos cerrados (como los jugados contra Panamá) y van a ser las sorpresas para los grandes trabucos del béisbol mundial, ya que seguramente nuestro talento se va a comenzar a desarrollar exponencialmente.
Gracias a los peloteros importados, indistintamente del origen. En líneas generales, fueron muy superiores que el grupo del primer campeonato.
Aparte que vimos gente que seguramente en pocos años veremos en el béisbol de grandes ligas, estos muchachos van a hacer saber, en los lugares en que compiten, que nuestra pelota es bastante competitiva, y sólo es cuestión de mejorar progresivamente la actitud de todos los involucrados, más el tiempo para que nos vean haciendo ruido y nos tomen en serio.
Gracias a los medios informativos, porque cuando el trabajo y otras responsabilidades te impiden asistir al estadio, allí están ustedes describiendo el juego, analizando los resultados y transmitiendo nuevos conocimientos del mismo.
Para finalizar, sólo quiero soñar con que lo bueno de esta Liga va a ser una norma, que el tercer campeonato va a mostrar correcciones en aquellos aspectos negativos; que la Liga de Primera División y la Juvenil van a tener igual o mayor grado de seriedad y respaldo, para ser la vitrina en la que vamos a ver evolucionar y establecerse a la futura camada que va a defender con éxito los colores patrios en las grandes ligas o de nuestra selección nacional. Porque para ser franco, lo que acabo de ver despertó nuevamente las esperanzas y avivó aquellas ilusiones que nacieron en los 80, cuando a los 12 años un tío me llevó a ver un doble juego: Costa Atlántica contra Dantos del EPS, y quedé atrapado con la magia de este maravilloso deporte, al punto que sin querer forzar las cosas, sueño despierto con que Brandon (mi hijo de 20 meses al que llevé a su primer juego de béisbol), un día compita con éxito en las ligas, algo que padres como Danilo Álvarez y Héctor Meza ya están más cerca de vivir con Danilo y Kevin José, respectivamente.
Escribo esto en nombre de todos los aficionados que llevamos el béisbol en la sangre, los que terminan afónicos, patalean, son managers y árbitros, los casi infartados, ya que no es chiche cómo se te acelera el corazón, después de esas jugadas con bases llenas que vivimos con Jairo Pineda y Oswaldo Mairena, el jonrón de Ambiorix, o la expulsión del Vicentón; los que parecían locos después del batazo de Sevilla y los que lloraron (como Rigo Solís), después de ver a ese San Fernando aguerrido con el alma destrozada en un esfuerzo que para mí no fue vano, porque de esto que vi es que se alimenta y nutre el juego.
Gracias a todos aquellos que están aportando un grano de arena para que se desarrolle este deporte en todos sus niveles, brindemos por el béisbol nicaragüense. ¡Salud! ….